Una polémica se ha desatado en Colón con la nueva empresa privada Colón Parking, de capital israelí, apoyada por el alcalde del distrito Dámaso García, quien empezó a cobrar por los estacionamientos de los alrededores del Hospital Manuel Amador Guerrero, el Colegio Abel Bravo y la Zona Libre.
Este negocio nació con las llamadas “empresas mixtas”, sin embargo, por la investigación que adelantó el zar anticorrupción Fernando Núñez Fábrega, la Corte Suprema de Justicia suspendió provisionalmente la realización de las acciones comerciales.
Colón Parking es un nuevo sistema de cobros para estacionamientos que, según indican en una hoja volante, brindará seguridad vial y urbana a los usuarios, pero si estos no cumplen con el pago, pueden encontrar una bota o candado en el neumático, que les costará 40 dólares quitarlo y 70 dólares por una grúa.
En las zonas donde se ubican estos estacionamientos, la orilla de las aceras está pintada de color azul, y estacionar un vehículo en estos sitios cuesta 50 centésimos la media hora; un dólar una hora y el día completo, de 6 de la mañana a 6 de la tarde, 9 dólares.
Raúl Brown, uno de los afectados, dijo que trabaja en el área del Corredor de Colón y siempre deja estacionado su vehículo por ese sector, y cuando llegó a las 5 de la tarde a recogerlo, ya tenía un candado en la llanta que no lo dejaba conducir.
“Yo quité esa llanta y le puse la de repuesto, porque nadie nos ha informado que en esa área no se pueden estacionar”, dijo molesto.
La Dirección de Operaciones del Tránsito en Colón informó que la acción de inmovilizar autos con estas botas es ilegal y enviarán su reporte a la Dirección Nacional.
Por su parte, el Alcalde de Colón, a través de su Departamento de Relaciones Públicas, informó que se reunió con los trabajadores de Colón Parking para reiterarles que sigan laborando, ya que el negocio tiene “carácter jurídico y es legal”.