El contralor Alvin Weeden advirtió ayer que el Gobierno va a ser "bien celoso" de que las personas que tienen contratos en las diferentes instituciones del Estado cumplan con la labor que se les asigna e insistió en que la suspensión de estos compromisos no debe interpretarse como un despido.
Weeden manifestó que a pesar de que en los contratos que firma el Estado se establece que estas personas no están sujetas a horarios o a jefaturas, deben mantenerse en sus puestos de trabajo y cumplir con las funciones que se les asigna en la dependencia a la cual están asignados, y para eso mantendrán la fiscalización correspondiente.
Aclaró que estos contratos han causado cierta confusión e incluso problemas de índole legal, porque son firmados por un tiempo definido y en muchos casos las personas esperan que al concluir este período se les renueve la contratación.
Muchos funcionarios de contrato, han dicho que han sido despedidos, lo cual es totalmente falso, dijo Weeden, simplemente la institución, al igual que lo hace una empresa privada, decidió que no podía renovar el compromiso laboral o mantener la relación de trabajo.
El contralor señaló que estos contratos tienen como intención evitar el incremento de la planilla estatal y permitir al Gobierno que pueda contratar empleados eventuales para labores temporales en hospitales, la Asamblea Legislativa o cualquier otra institución.
Todos estos contratos están sujetos a fiscalización y por lo tanto el Gobierno se mantendrá "bien celoso" de que todas las personas que hayan firmado un contrato cumplan con las funciones que les correspondan y el horario que les establece.