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Estados Unidos trata de evitar apariencia de socio protector


Washington.- Aunque en los círculos diplomáticos latinoamericanos la ausencia el presidente Bill Clinton en tan significativa ocasión de la transferencia del Canal a Panamá, será considerada como otro ejemplo más de lo que consideran es una relativa apatía e indiferencia de los altos mandos de la Casa Blanca hacia los asuntos hemisféricos, la decisión no sorprendió a los estudiosos de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos.
En el fondo, mantener la presencia ceremonial de Washington a un nivel más discreto corresponde a la estrategia de "bajo perfil" que el gobierno de Clinton ha encarado para evitar cualquier apariencia de "socio protector" tras la asunción de la soberanía sobre el Canal que Panamá asume el 31 de diciembre en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter.
Esta actitud también está reflejada en la reticencia por parte de ambos gobiernos en adoptar una posición pública sobre los futuros acuerdos de seguridad mutua que pudieran contemplarse para la protección del Canal en reemplazo de las bases de Estados Unidos. La última base por cerrar, Clayton, bajará la bandera estadounidense mañana para ser convertida en una ciudad universitaria que el ex canciller panameño, Gabriel Lewis Galindo, visionariamente llamó "Ciudad del Saber".
Algunos diplomáticos califican la nueva estrategia de "periodo de distensión" después de las tensas relaciones de ambos países en los últimos dos años del gobierno del presidente Ernesto Pérez Balladares.
"Nadie quiere repetir la experiencia de iniciar una relación cargada de esperanzas basadas en una visión común en lo económico, pero que luego se agrió debido a cada vez mayores divergencias en el plano político y estratégico," dijo un antiguo diplomático con experiencia directa en las negociaciones pero que pidió que no se divulgara su nombre.
"Al final, lo que más que nada impidió llegar a un acuerdo en materia de seguridad y lucha antidrogas fue el carácter del propio presidente, quien desplazó su frustración de la derrota del referéndum a las relaciones con Estados Unidos," anotó, refiriéndose al masivo repudio que el pueblo panameño le dio a la reforma constitucional necesaria para permitir que Pérez Balladares se postulara a la reelección.
Pero en el Congreso el ala conservadora del partido Republicano, encabezado por Trent Lott, el líder Republicano del Senado, el senador Jesse Helms y los congresistas Benjamin Gilman y Dan Burton, insisten en que Clinton inicie "inmediatas negociaciones" para concluir un acuerdo de seguridad mutua.
Tanto el secretario adjunto de Estado en función para Asuntos del Hemisferio Occidental, Peter Romero, así como el embajador en retiro Thomas McNamara, quien encabezó las fracasadas negociaciones para la creación de un Centro Multilateral Antidrogas (CMA) desafiaron a los críticos del Poder Legislativo que se adoptara un "periodo de distensión", lo que en inglés llamaron un "cooling off period", antes de abordar nuevas gestiones referentes a la seguridad del istmo.
"A nosotros esa posición nos parece ridícula, considerando que la propia presidenta Moscoso indicó que estaba interesada en lograr algún nuevo acuerdo de seguridad mutua", señaló Roger Noriega, un ex funcionario del departamento de Estado y actual asesor sobre asuntos interamericanos del Comité de Relaciones Exteriores del Senado encabezado por el senador Jesse Helms.
Por su parte, McNamara, en un tajante artículo de fondo publicado en The Washington Post la semana pasada, refutó la tesis de los conservadores de que el traspaso del Canal y el cierre de las bases representa un peligro para la seguridad de Estados Unidos porque supuestamente abre el camino a China comunista para "apoderarse" de la vía interoceánica.
"En parte por esta tesis sin sustancia, los Tratados Carter-Torrijos han vuelto a ser objeto de crítica y el Presidente Clinton podría no asistir a la ceremonia a mediados de diciembre", escribe el diplomático que desde su retiro del departamento de Estado el pasado año dirige la prestigiosa Americas Society y el Council of the Americas de Nueva York.
"China no tiene la capacidad de socavar la posición estratégica de Estados Unidos en Panamá, al menos de que cometamos tantos errores en nuestra diplomacia para terminar en una autodestrucción," añade. "Está en nuestro poder decidir el futuro papel y nuestra presencia en la región, con tal de que tengamos una política sensible y basada en nuestros intereses de largo alcance.
"Y esto comienza con una reafirmación nacional de que el canal ya no es nuestro y que los Tratados Torrijos Carter no pueden ser cuestionados," continúa el veterano diplomático.
"Estados Unidos tiene una historia de solo prestar ocasional atención a Latinoamérica. La entrega del Canal de Panamá debiera ser marcada no por la ausencia del presidente de Estados Unidos sino por una presencia de alto perfil. Después de un siglo de la más íntima relación con Panamá, debiéramos actuar con dignidad y gracia, como una gran potencia y no como un gigante confuso", afirma.
"En vez de ver este histórico acontecimiento como simplemente el fin de la era de Estados Unidos en Panamá, debiéramos aprovecharlo para reafirmar ante Latinoamérica democrática que la reconocemos como nuestra socia política y económica en un nuevo tipo de relación ante el nuevo siglo. En el momento en que Panamá tome completo control del Canal, el presidente Clinton debiera estar allí a lado de los otros líderes del hemisferio que vienen a felicitar a Panamá".
También Alejandro Orfila, el diplomático argentino que fue secretario general de la Organización de los Estados Americanos, señaló este fin de semana que consideraba la devolución del Canal como un hecho de "inconmesurable transcendencia" para las relaciones hemisféricas.
"El gran mérito de los Tratados Torrijos-Carter es que los países latinoamericanos por primera vez vieron que el Coloso del Norte negociaba en iguales condiciones con un señor que se llamaba Omar Torrijos," recordó Orfila, quien fungió como anfitrión cuando se firmaron los documentos en el Gran Salón de las Américas de la OEA en agosto de 1977, en una entrevista con este corresponsal en su residencia en Rancho Santa Fe, cerca de San Diego, California.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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