Roberto Ramírez de Luca, ex cónsul de Ecuador en Panamá, informó que hay indicios de que los estadounidenses enterraron en fosas comunes de Tocumen a panameños "asesinados" durante la invasión.
Aclarando que está dispuesto a ofrecer todos los detalles que conoce al Ministerio Público, si se lo solicitan, Ramírez dijo a este diario que el 21 de diciembre de 1989 presenció cuando se limpiaba la sangre de las víctimas de la invasión en el Aeropuerto de Tocumen.
Según su testimonio, funcionarios de Migración y del Departamento de Investigaciones fueron "masacrados" durante los enfrentamientos que se dieron incluso en la terminal aérea.
Sostuvo que cuando fue a recibir una delegación ecuatoriana que llegaba ese día al aeropuerto, tuvo que abrirse paso entre férreos retenes y luego observó a una cuadrilla de personas que limpiaba la sangre que había quedado después del tiroteo, del que resultó dañado incluso un satélite.
Ramírez señala que las huellas de las manos de los "asesinados" estaban en las paredes y muchas reflejaban que las víctimas trataron de asirse infructuosamente de algo mientras caían como palomas a los mostradores desde el alero por donde intentaron escapar.
"Ellos (los del Ejército) le disparaban a todo lo que se movía y por ello los tumbaron desde el techo a punta de bala", afirma al explicar que unas 12 personas intentaron escapar a través del techo pero fueron sorprendidas.
El ex cónsul, quien afirma que antes no había hablado de ésto al pensar que "todo iba a morir ahí", indica que uno de los miembros de la cuadrilla que limpiaba la sangre le informó que los cuerpos sin vida fueron transportados en camiones del Ejército rumbo a Tocumen, donde fueron enterrados en diferentes fosas.
"Si el procurador quiere, yo lo llevo a Tocumen y le señalo dónde estaba la sangre", aseguró.
La versión de Ramírez coincide con el periodo en que se hacen excavaciones en Tocumen, pero ya los forenses han indicado que las osamentas encontradas tienen aproximadamente 20 años de haber sido enterradas.