Según el diario Houston Chronicle, el prófugo creó desde finales de la década de 1990 un falso imperio comercial en Estados Unidos, que usó para estafar más de $14 millones a empresarios a través de la venta de acciones fraudulentas y préstamos bancarios sin garantía.
Este es considerado el caso de estafa más grande en la historia de Texas. La Corte le impuso al convicto una multa equivalente a la estafa que perpetró, por lo que sus acusaciones de fraude alcanzan los $30 millones.
Demsey Ballow logró huir luego que una Corte de Texas le impuso una fianza de $100 mil, de la cual pagó solo el 10%. Una vez obtuvo su libertad condicional, huyó a Costa Rica y luego a Panamá, en donde mantiene algunos conocidos.
El estadounidense enfrentó varias acusaciones de estafa en su país a principios de la década del 2000 y fue condenado a 15 años de prisión, pero logró obtener su libertad condicional mediante un trato con la Corte luego de cumplir únicamente 19 meses de cárcel.
A pesar de que las autoridades norteamericanas sospechan que la fortuna de Demsey Ballow ascendió en un momento a $100 millones, presuntamente él logró esconderla fuera de Estados Unidos y argumentó en su juicio que no tenía cuentas bancarias ni grandes propiedades.