Momentos de pánico y desesperación se vivieron ayer en horas de la mañana en las instalaciones del Instituto Nacional, luego que una bomba lacrimógena estallara dentro del plantel.
Los estudiantes apenas reanudaban sus clases luego de haber sido suspendidas la semana pasada por los enfrentamientos registrados con la Unidad de Control de Multitudes de la Policía Nacional.
Los estudiantes, docentes y padres de familia que se encontraban en el colegio, resultaron afectados por los efectos de las bombas lacrimógenas, quienes corrieron despavoridos por el patio del plantel.
Según versiones de los estudiantes y algunos padres de familia, se cree que el artefacto estaba en un árbol desde el pasado martes, cuando los institutores se enfrentaron con los antimotines, pero cuando cayó al suelo su gas se esparció.
La rectora encargada del plantel, Noris de Porras, afirmó que se iniciarán las investigaciones para determinar las responsabilidades del caso. Sin embargo, quizá desde la semana pasada alguien se quedó con una de estas bombas.
El viceministro de Educación, Harry Díaz, señaló que no se descarta que hayan sido los estudiantes, los que hayan introducido estos artefactos, como tampoco se descartan otras posiciones.
Tras registrarse este hecho, los salones tuvieron que ser desalojados y las clases fueron suspendidas para reanudarlas hoy.
Fiztgerald señaló que existen varios instrumentos jurídicos que son la Ley 91 de 1976; la 14 de 1982, el Decreto de Ley 9 agosto de 1997 y la Ley 58 de 2003 que modifica la Ley 14.
La aclaración del funcionario surge tras la preocupación originada por varias construcciones que, según entendidos, no responden al conjunto arquitectónico del área.
Ante las críticas, Fiztgerald destacó que es muy "fácil y muy típico de nuestro país" que gente que no sabe nada hable, porque es característico que la gente emita críticas del tema que sea.
Señaló que el Casco Antiguo se caracteriza por la diversidad en estilos arquitectónicos y expresiones constructivas, con estructuras del tiempo de la colonia, de épocas poscolonial y del siglo XX.
Actualmente se desarrollan inversiones privadas cerca al Arco Chato y también en un área cercana a la Presidencia de la República.
Agregó que para permitir la edificación, todas estas construcciones debe cumplir con las normas señaladas y cuando se trata de restauración "respetan los diseños originales" en el inmueble.
En el caso del proyecto que promovido por Inversiones Proserpina S.A, se trata de la integración de cinco inmuebles en una sola propiedad cuya fachada respeta el concepto original, aunque sí se producirán cambios en la parte interna.
Reconoció que Patrimonio Histórico ha recibido algunas quejas sobre esta construcción, razón por la cual se están haciendo las inspecciones en campo para verificar que los trabajos en campo corresponden a lo que se aprobó en los planos aprobados.