“Los transportistas deben aceptar que el actual sistema es una afrenta a la dignidad humana y un peligro a la seguridad de los miles de panameños y panameñas que lo utilizan; y por otro lado, el Estado debe cumplir su papel de garante de los servicios públicos.
Es hora de adentrarse en la complejidad del problema y resolverlo sin imponer escenarios de coacción contra el usuario.
Ante la afectación que sufrieron hoy los miles de usuarios del transporte público, a consecuencia del paro decretado por un sector de los transportistas, hago un llamado a las partes en conflicto, a fin de que se llegue a un entendimiento que garantice la prestación de un servicio eficiente y seguro.