Nación

Estrés y pocos médicos en cuartos de urgencia


La muerte de un adulto mayor en la sala de espera del cuarto de urgencia del Hospital Santo Tomás, despertó inquietud en la comunidad, sobre la eficiencia del sistema de atención en estos centros.
Aunque las autoridades de salud conversaron al respecto, no han acordado cambios en los procedimientos de admisión de pacientes. Cada cuarto de urgencia, sustentado en un sistema de filtro organizado, tiene su forma de captarlos. Según los especialistas consultados, son necesarios para discriminar cuándo hay una urgencia.
En el caso del Hospital Santo Tomás, el Ministerio de Salud no ha intervenido; el hospital se rige por un patronato que resuelve este tipo de situaciones, al igual que el resto de los cuartos de urgencia de la Caja de Seguro Social que tienen su sistema de funcionamiento.
Para el Dr. Eric Ulloa, director de Provisión de Servicios de Salud del Ministerio de Salud, y con más de 14 años de experiencia en los cuartos de urgencia, lo que ocurrió en el caso del Hospital Santo Tomás fue por el relajamiento de la citada regla. Atendían a todo paciente, debido a que disminuyó la afluencia por la apertura del Hospital San Miguel Arcángel y otros cuartos de urgencia.
Pero el Dr. Manuel González Del Rosario, jefe de Docencia e Investigación del cuarto de urgencia del Complejo Metropolitano de la Caja de Seguro Social "Arnulfo Arias Madrid", considera que el sistema que se usa en este centro es muy diferente, porque la persona pasa directamente a un filtro, que es un médico general que decide si ese paciente puede esperar. Además, los pacientes llegan por muchas vías y con referencias, las cuales se valoran y se toman acciones inmediatas.
Según la experiencia del Dr. González Del Rosario, también coordinador del turno matutino de ese cuarto de urgencia, las situaciones que se viven allí no difieren con las de los cuartos de urgencia de las policlínicas y centros de salud.
Pacientes que acuden por diversas razones como: no llegaron a tiempo a sus citas, quieren una atención expedita y exámenes de laboratorio o radiografías, o porque buscan hospitalización por un padecimiento por el cual están en tratamiento. Entonces, saturan el sistema y desvirtúan la esencia de este servicio: atender casos que comprometan la vida o el funcionamiento de un órgano del cuerpo humano, afirma González.
Los especialistas consultados sostienen que el cuarto de urgencia se utiliza como una consulta externa, con la diferencia de que las personas acuden luego de terminar su jornada laboral, en vez de sacar una cita en sus policlínicas.
Para ellos, éstas son las posibles causas que originan las múltiples quejas de los pacientes que consideran no se les satisface sus necesidades en los cuartos de urgencia. Por eso, la recién nombrada jefa del cuarto de urgencia del Complejo Metropolitano, la Dra. Isabel De La Mar, asegura que actualmente se desarrolla una campaña agresiva para la buena utilización de este servicio; por ejemplo, con el mayor contacto del personal médico con los pacientes en la sala de espera.
Aunque reconoce que no posee el personal suficiente para eso, se intenta que los médicos salgan a la sala de espera, siempre que la carga de trabajo no se los impida. Pero esta carencia la refuerzan con personal de observación y orientación, que en otros países lo hacen las enfermeras.
No todo se centra en los pacientes, opina el Dr. Ulloa, con más de 25 años en el ejercicio de la medicina y ex jefe del cuarto de urgencia del antiguo Hospital Gorgas. "También se da un congestionamiento porque los médicos fallamos en las referencias. No canalizamos bien y referimos pacientes al cuarto de urgencia que pudieron tratarse en la consulta externa".
Expresa que influye mucho la presión del paciente que desea lo atiendan, y el médico que no le transmite confianza para convencerlo de que su caso no es una urgencia.
El presidente de la Asociación Médica Nacional, Dr. Rafael Aparicio, coincide con los planteamientos de sus colegas, pero agrega que para mejorar el servicio de urgencia se requieren, además, cambios en la infraestructura, el equipamiento y la adecuación del sistema de atención.
Sostiene que por el hacinamiento de pacientes que se quedan hospitalizados en los pasillos, debe mejorarse la infraestructura con salas adecuadas, e incluso quirófanos para ofrecer atención en condiciones más saludables.
Considera que hay que mejorar la atención prehospitalaria, es decir, que el paciente reciba tratamiento antes de llegar al centro. Ya sea desde donde lo refieren o en la ambulancia, y que se mantenga una comunicación constante con los médicos de urgencia del hospital.
El horario del cuarto de urgencia del Complejo Metropolitano se divide en 4 turnos: mañana 7: a.m. a 1: 00 p.m.; tarde de 1:00 p.m. a 7:00 p.m.; noche, 7: 00 p.m. a 1:00 a.m.; y madrugada de 1:00 a.m. a 7: 00 a.m.
En estos turnos, laboran médicos generales y especialistas. De los 200 pacientes diarios, cada médico general ve un promedio de 8.5 a 9 y unos 20 se hospitalizan diariamente.
El horario donde hay más recargo es el de 1:00 a 7:00 p.m. porque hereda los pacientes que llegaron y no pudieron ser resueltos en la mañana, los remitidos de otras policlínicas, y los que van llegando en busca de atención después de cumplir su jornada laboral, explica el Dr. Manuel González Del Rosario.
Sobre la cantidad de personal médico, el Dr. Aparicio afirma que sí se requiere más. Esta enorme demanda se debe a que la población no lo usa adecuadamente. Advierte que aunque existe personal especializado y capacitado para los casos que surgen, en esta área hay constante estrés. Se atienden personas graves y si no se tienen los instrumentos adecuados, el personal se desgasta y no puede brindar el servicio adecuadamente.
Sobre el recargo de horas al personal, el Dr. González dijo que por lo general se evita que un médico doble turnos. Aunque sí ocurre que algunos médicos vengan en la mañana y luego en la noche, situaciones que más se suscitan durante el fin de semana. Desde el punto de vista de higiene mental y laboral, no se debería permitir; pero el hospital labora las 24 horas y el equipo de médicos es insuficiente, manifiesta.
Un médico de urgencia de un hospital de concentración de tercer nivel, como el Complejo Metropolitano, trabaja en situaciones críticas. Como es un centro que brinda atención especializada, llegan a urgencia pacientes con catarro, diarrea, dolor de oído o de muela. Corresponde a los médicos valorar si es una urgencia verdadera o relativa. Cuando esas personas pudieron atenderse en la consulta externa, en una clínica privada o en otro hospital.
Según el Dr. Manuel González Del Rosario, se denomina urgencia verdadera cuando el paciente requiere atención inmediata porque tiene compromiso de la vida, de la función o del órgano, y la urgencia relativa es la que se puede manejar en las policlínicas u otros centros. Los especialistas consultados coinciden en que si se trata de un caso de asma, dolor en el pecho, sangrado, accidentes, traumas, se les da trato expedito a los pacientes.
Según estadísticas publicadas el año pasado, aproximadamente 200 consultas se atienden diariamente en este cuarto de urgencia. De éstas, 50 por ciento se clasificaron como urgencias verdaderas y el resto, como relativas.
La típica rutina indica que los pacientes van a los cuartos de urgencia a hacerse exámenes de laboratorio o pruebas de radiología que pudieron practicarse en las policlínicas. Esto provoca que cuando hay un paciente que sí la necesita, tiene que esperar a todos los que están delante de él.
Para el Dr. González, éste es un círculo vicioso, porque urgencia significa, para el usuario, una atención rápida independiente de lo que tenga. Y eso no es así.
Recomienda que se fortalezca el sistema de atención en las policlínicas y se doten de recursos mínimos para evitar el nudo crítico que se forma en este servicio donde cae todo: tanto en lo interno de los hospitales como fuera de ellos. Cuando el paciente tiene algún tipo de inestabilidad o se siente mal, el único recurso consiste en mandarlo a urgencia.


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145012
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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