Nación

Estudian en colegio no autorizado para funcionar

Este conflicto lleva ya varios años, pero su origen nace de polémicas internas dentro de la Iglesia Pentecostés Bethel.


Pese a que el juez ejecutor de la Caja de Seguro Social (CSS) indicó que debían cesar las actividades para las que fue inscrita y que ya no cuenta con personaría jurídica, en el corregimiento de Juan Díaz un colegio está funcionando poniendo en peligro la educación de unos 200 estudiantes.
Se trata de la Academia Bilingüe Nueva Esperanza, que aparece en el Registro Público con fecha de fundación de sociedad el 14 de febrero de 1981 y cuya vigencia era de 10 años prorrogables, es decir, expiró por vencimiento de plazo el 14 de febrero de 2001.
El Panamá América tuvo acceso al Auto N° 386-2001, fechado el 28 de mayo de 2001, firmado por el juez ejecutor Rodrigo Samaniego Herrera, en el que indica que "la Ley de Sociedades Anónimas prohíbe a la Academia Bilingüe Nueva Esperanza, S.A., continuar con los negocios para los cuales fue constituida, por encontrarse actualmente prescrita, por lo que aplicando en forma rigurosa dichas disposiciones legales, deberá cesar de desarrollar las actividades de carácter educativo".
No obstante, aunque se dejó culminar el año lectivo 2001, se planteó que no se debía permitir su funcionamiento después de esa fecha. Pero en enero del 2002 se abrieron las matrículas.
Según la profesora Rosalina de De León, directora del plantel, la escuela está operando legalmente con el aval del Ministerio de Educación, bajo la administración de la CSS y con el apoyo de los padres de familia.
Resulta que el 24 de noviembre de 1987, la Caja de Seguro Social decretó un embargo contra la Academia Bilingüe Nueva Esperanza hasta la concurrencia de B/ 38,448.80, en concepto de las cuotas obrero patronales dejadas de pagar. Además, unos B/. 96 mil se les adeuda a los trabajadores en concepto de prestaciones laborales y descuentos a bancos y financieras.
Iris Díaz de Nicolás, abogada de Aurelio Nicolás y Johana Mcfarlans, únicos directivos que quedan de la sociedad que fundó la academia, dijo que fue en base al documento que firmó el juez ejecutor que sus apoderados decidieron publicar a inicios del año escolar 2002 un comunicado en donde indicaban que no se hacían responsables por ningún acto ejecutado o pago recibido al colegio, por encontrarse operando ilegalmente y por estar en periodo de liquidación.
Según relata Iris Díaz de Nicolás, en febrero de 2002 se nombró a Aurelio Nicolás como administrador judicial removiendo a Dalia Walker. En ese momento Walker informó a la CSS que tenía 200 niños matriculados, y según la abogada, se negó a entregar los recibos. Es por ello que el 27 de febrero de 2002 el juez ejecutor Alvaro Alvarez remueve a Nicolás y nombra como administradora judicial a Eida Moreno, pero deja claro que la empresa debe ser rematada por la CSS.
De acuerdo con la abogada, para hacerle frente la deuda con la CSS, la Academia Bilingüe Nueva Esperanza tendría que tener una matrícula de 192% de su capacidad física, por lo que "es una deuda impagable".
Pero esto no es lo más preocupante. Iris Díaz de Nicolás dijo que en cualquier momento la academia va a colapsar y los niños serán los más perjudicados porque no tendrán la educación que requieren.
Acotó que habría que ver qué tanta validez tienen los diplomas expedidos por una escuela que no cuenta con personaría jurídica y donde la calidad de los profesores se ha desmejorado.
"Allí hay gente trabajando como profesor y no tiene ni siquiera un diploma que lo acredite como maestro" acotó Díaz de Nicolás. Cabe destacar que en la Academia Nueva Esperanza se imparten clases desde preescolar hasta sexto año, con bachilleres en Ciencias, Letras y Comercio con especialización en Secretariado Bilingüe. Se enseña Francés e Inglés.
El problema que hoy enfrenta la Academia Bilingüe Nueva Esperanza tuvo su génesis hace quince años, cuando se iniciaron los problemas económicos. No obstante, se agravó con la muerte de su fundadora, la pastora Juana Monasterio de Nicolás.
Juana Monasterio de Nicolás fundó en 1977 la Iglesia Pentecostés Bethel y cuatro años más tarde la Academia Bilingüe Nueva Esperanza, pero con su fallecimiento en marzo del año 2000 y ante la crisis de la falta de liquidez económica, surgieron los problemas internos dentro de la iglesia.
Amenazas, denuncias por robo y hasta acusaciones por actos libidinosos entre los representantes de la familia Nicolás y miembros de la iglesia que la abandonaron y que trabajan en el colegio, no se hicieron esperar.
Mientras los detractores de los Nicolás señalan que se quieren apoderar de todo, ellos (los Nicolás) se defienden y señalan que son una familia de siervos de Dios, amparados en lo que dice la Biblia "Tú y tu casa serán salvos".
Es precisamente esa polémica que mantiene en vilo a la academia, esperando la decisión de que la CSS la termine de liquidar o que el juzgado dieciséis del ramo civil se pronuncie al respecto.
Pero ¿cómo es que en tanto tiempo no se le pagó las prestaciones laborales ni las cuotas obrero patronales a los empleados de la academia?.
Iris Díaz de Nicolás, abogada y nuera de Aurelio Nicolás, explicó que la junta directiva no sabía de los manejos financieros porque delegó esas funciones a otros miembros de la iglesia.
La abogada mostró un documento fechado el 7 de septiembre del 2000, del Centro de Recepción de Denuncias de la PTJ de San Miguelito, en donde el Sr. Aurelio Nicolás acusaba a la administradora económica, Soledad Robinson (su hijastra), de apropiación indebida de fondos, igualmente señalaba como sus cómplices a los co pastores de la iglesia Guillermo Jemmott y Edgar Moulton.
A partir del año 2001 empezaron las denuncias y las negaciones de parte y parte a hacer uso de las instalaciones que comparten en común la Academia Bilingüe Nueva Esperanza y la Iglesia Pentecostés Bethel.
Hoy a los administrativos, profesores y estudiantes no se les permite utilizar la servidumbre de la iglesia como paso hacia el plantel, colocándoles guardias de seguridad de una empresa privada.
Según la apoderada de la familia Nicolás, los guardias fueron colocados porque la iglesia había sufrido tres robos y daños a la propiedad en los últimos dos años. Según dijo, los ladrones entraron por el techo de la academia. Cabe señalar que de parte y parte ya se han dado más de 16 actos de denuncias y demandas.
El Panamá América pudo comprobar al momento de redactar esta información, que en la Academia Nueva Esperanza se continúa promoviendo la matrícula de primaria, a un costo de B/. 133.00 y una mensualidad de B/. 60.00.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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