El Ministerio de Educación (MEDUC) no cuenta con una institución especializada para atender a los estudiantes que tienen problemas de conducta y es poco lo que se puede hacer para introducir métodos correctivos, ya que las leyes de protección al menor impiden que en algunos casos se puedan aplicar sanciones severas.
Las leyes son claras. Los estudiantes menores de edad que incurran en actos de indisciplina no pueden ser excluidos del sistema educativo y por más grave que haya sido la falta, sólo puede ser enviado a otro plantel. Si el estudiante es mayor de edad será expulsado y enviado a escuelas nocturnas.
Las autoridades educativas, padres de familias, profesores y los tribunales ordinarios de justicia tienen en sus manos la decisión sobre el futuro de estudiantes que recientemente, no sólo incurrieron en actos reprochables de conducta, sino que traspasaron la línea de la tolerancia para caer en actos de delincuencia común.
La Dirección de Asuntos Estudiantiles del MEDUC no tiene cuadros estadísticos actualizados sobre la cantidad de estudiantes expulsados o trasladados de plantel por motivos disciplinarios, pero extraoficialmente se estima que en el 2003 cerca de 50 recibieron estas sanciones.
Aunque se confirmó que este año no se han presentado casos de estudiantes expulsados por motivos disciplinarios, es conocido que en el 2003, jóvenes de varios planteles oficiales fueron expulsados, traslados y en otros casos puestos a órdenes de las autoridades competentes, ya que incurrieron en actos de tipo delictivo.
La población se pregunta si han servido las medidas de expulsión o traslados para mejorar la conducta del estudiante. Cuestiona, además, si un joven con este tipo de problemas se convierte en un generador de conflictos en otro colegio.
La profesora Aminta Pelicot, directora de Planeamiento Educativo, admitió que el MEDUC no cuenta con un plantel especializado que sirva como reformatorio de los estudiantes con conducta indisciplinada.
"No existe un colegio con esa tendencia de ofrecer servicios de resocialización" que le ayude a integrarse, pero sí se cuenta con el denominado "Gabinete Psicopedagógico" que está integrado por un cuerpo interdisciplinario que orienta a los padres de familias y estudiantes.
Este equipo funciona en los planteles y sus miembros, entre ellos, psicólogos y trabajadores sociales, visitan la residencia del estudiante con problemas de conducta.
Subrayó que las experiencias han demostrado que "muchos estudiantes" mejoran su conducta cuando son trasladados a otro plantel, lo que indica que la "fuerza de grupo" incide en el comportamiento.
Dijo que el estudiante cuando es ubicado en otra escuela se encuentra con otros "líderes" con pensamientos distintos y no ejerce sobre ese grupo influencia alguna, sino que él es influenciado por el resto de los estudiantes.
Aseguró que prueba de ello, es que hasta la fecha el MEDUC no ha recibido queja de ningún director de un colegio donde hayan traslado a estudiantes problemáticos, aunque aclaró que se han dado casos de "reincidencias".
No obstante, las autoridades actúan drásticamente con aquellos estudiantes que cometen actos delictivos, aunque sean menores de edad. Estos alumnos pierden su derecho a permanecer en la esfera estudiantil y son expulsados definitivamente y puestos a órdenes de la justicia.
Actualmente, la Universidad de Las Américas (UDELAS) está formando docentes especializados en el área de resocialización y corresponderá al Ministerio de Educación nombrar a estos profesionales, lo que marca el inicio de un esfuerzo serio para hacerle frente al problema.
La Escuela Vocacional de Chapala en Arraiján, que no está bajo la esfera del MEDUC, sirve como un centro de formación donde se le enseñan al estudiante tareas artesanales, pero no es un centro correccional como tampoco lo es el internado del colegio de Monte Oscuro de Capira.
Estudiantes revoltosos ¿qué hacer con ellos?
En Panamá no hay centros educativos para tratar este tipo de casos.