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ETESA inaugura subestación en Gualaca


La Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA) inauguró la Subestación Guasquitas en el distrito de Gualaca, provincia de Chiriquí, que dará servicio a los proyectos de generación instalados y por instalar en esta región, particularmente a la hidroeléctrica Estí.
La Subestación Guasquitas, llevada a cabo con un costo de 170 millones de dólares, forma parte de las subestaciones asociadas a la línea de transmisión que actualmente se construye para incrementar la capacidad de acarreo de energía del sistema eléctrico existente.
El gerente de ETESA, José I. Quirós, sostuvo que esa inauguración constituye un hito histórico, pues añade al proyecto de línea, una prolongación hacia el Atlántico, para combinar la necesidad de transportar la generación de Estí con la decisión de mantener capacidad adicional en la nueva línea y motivar a más generadores; añadir la integración de Bocas del Toro y robustecer la interconexión con Costa Rica.
Quirós informó que dentro de tres meses el tendido de cables de alta tensión llegará a una nueva Subestación en Veladero, Tolé. Explicó que allí se establece el punto de interconexión con el Sistema Nacional Integral y el Sistema de Integración Eléctrica para América Central (SEPAC), del que ETESA, en representación de la nación panameña, es socio activo.
Quirós aseguró que para finales del año el tendido eléctrico hacia la capital llegará a Llano Sánchez, en Aguadulce, y luego de la inauguración del complejo allí establecido, Panamá recuperará la delantera que la transmisión eléctrica debe tener ante la creciente demanda.
La presidenta de la República, Mireya Moscoso, quien participó en la inauguración de la subestación, indicó que ésta involucra a dos proyectos de alto impacto en el desarrollo del país.
Según Moscoso, Guasquitas incorpora nuevos accesos a la recién concebida línea hacia Fortuna y Bocas del Toro; constituyéndose en una nueva alternativa para la interconexión hacia el Atlántico y con Costa Rica y las posibilidades de desarrollo del potencial hidroeléctico de los ríos Teribe y Changuinola, pero además, constituye el primer paso del sueño de los habitantes de Bocas del Toro de integrarse al sistema eléctrico nacional.
Miró aclaró que, aunque la tasa de fecundidad en Panamá es quizás la más baja de Centroamérica, ese promedio esconde diferencias muy importantes por grupos sociales.
Pese a que en el país no se dispone de datos sobre diferencias de niveles de fecundidad entre mujeres ubicadas en áreas geográficas y de grupos sociales diferentes, "sabemos que las mujeres de barriadas marginales, de áreas rurales y de áreas rurales remotas tienen en promedio 7 hijos", dijo.
A juicio de la demógrafa, los tiempos en que las mujeres tenían 10 y más hijos han pasado, lo que no quiere decir que se puedan encontrar uno u otro caso, pero, no es la tendencia.
Las mujeres de áreas urbanas tienen en promedio tres hijos, mientras que en las áreas rurales y de grupos deprimidos, el promedio es de siete. Para el doctor Alex González Hidalgo, supervisor técnico nacional del Paquete de Atención Integral de Servicios de Salud (PAISS) del Ministerio de Salud (MINSA), si se analizan en detalle los nacimientos vivos en el país, podrá observarse que el mayor número de éstos se concentra en áreas sumamente pobres y probablemente donde hay barreras culturales mucho más grandes.
Además de los aspectos culturales, también intervienen en esta desigualdad los niveles educativos y la religión, pues algunas religiones defienden la tesis de que cada persona debe tener los hijos que Dios le mande y por tanto, no debe utilizarse anticonceptivos ni nada que impida que un niño nazca, porque es una obra divina.
Esto ocurre, sobre todo, en las culturas indígenas donde existe una fuerte convicción de que eso debe ser así, acotó. A su juicio, el problema de gran cantidad de nacimientos en familias pobres es que se afecta el desarrollo de esos niños, ante la imposibilidad de mantenerlos y educarlos a todos, convirtiéndose esto en una cadena de expansión de la pobreza, pues "los hijos de pobres terminan siendo pobres".
Considerando que la educación es una buena técnica para dar respuesta a la realidad de estas familias que viven en extrema pobreza, que se agrava con la alta tasa de nacimiento que caracteriza a estos grupos, el Ministerio de Salud está desarrollando un programa dirigido a educar a la población en los métodos de planificación.
El proyecto, denominado Programa de Transformación Institucional del Sector Salud (PAISS), incluye como uno de sus componentes principales la planificación familiar, a través del que están intentando llegar a lugares donde no hay acceso de salud, como son las distintas comarcas.
En estas áreas, los equipos de salud han encontrado barreras culturales muy difíciles de romper, por lo que ha requerido hacer una labor educativa mucho más ardua, pues el interés no es ir en contra de la "cultura o la religión".
Por ejemplo, es difícil que las indígenas acepten un método de anticoncepción, pues dentro de su patrón cultural, está el tener sus hijos, y para ellas esto no es algo que deben evitar. "Es por ello que al final muchas tienen hasta 12 hijos", consideró.
El informe sobre "Estadísticas Vitales, Año 2001", que edita la Dirección de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República, establece que el descenso en la tasa de fecundidad en Panamá se inició desde mediados de la década del 60.
Según este informe, en el 2001 las mujeres en Panamá tenían un promedio de entre 2 y 3 hijos. Agrega que en los últimos 40 años la fecundidad en la República se ha reducido a más de la mitad, pues en la década del 60, el promedio de hijos era de 6 por mujer.
Las cifras analizadas por la Contraloría revelan que el nivel más alto de la fecundidad está en el grupo de 20 a 24, seguido por el de 25 a 29 años. Lo que indica que las mujeres de 20 a 29 años contribuyeron con un poco más de la mitad de los nacimientos anuales del país.
Aunque las tasas de fecundidad en todas las edades, muestran una tendencia al descenso; la distribución porcentual de las mismas señala que las tasas de las edades de 15 a 19 y 30 y 34 años están adquiriendo una mayor importancia, lo que podría tener relación con la creciente participación de la mujer en la fuerza laboral. También se establece que la tasa de fecundidad relativa a los primeros nacimientos sugiere que en el ámbito nacional, 90% de las mujeres en Panamá llegan a ser madres.
Aspectos como el estado civil y los niveles de escolaridad de las mujeres establecen algunas diferencias en la fecundidad. Se observa que las mujeres "unidas" llegan a tener un mayor número de hijos (3), seguidas muy de cerca por las casadas (entre 2 y 3); mientras que el promedio de hijos en las mujeres "solteras" es de 2.
El análisis de la misma información, de acuerdo con el nivel de instrucción de la madre, permite establecer la importancia que tiene la educación en el comportamiento de la fecundidad. A medida que la instrucción aumenta, disminuye el nivel de la fecundidad y viceversa.
En Panamá, se da una diferencia de más de 2 hijos, entre las mujeres sin ninguna educación (4 hijos) y las que alcanza algún año universitario (dos hijos); lo cual se repite en la Ciudad de Panamá, a menores niveles. Sin embargo, a partir del segundo ciclo de secundaria, el nivel de fecundidad presenta un comportamiento similar, sin importar el lugar donde reside la madre.


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124112
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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