WASHINGTON. - Con el propósito de superar la reticencia de Brasil y México de censurar al régimen de Alberto Fujimori por temor de violar el principio de la no intervención, Estados Unidos y Canadá están empeñados en lo que promete ser una ardua tarea: lograr que Perú acepte una "comisión de notables" que negocie la adopción de medidas que garanticen la restauración de los derechos humanos y del proceso democrático antes del 28 de julio.
En este sentido, el gobierno del presidente Bill Clinton está colaborando decididamente con Canadá, cuyo canciller, Lloyd Axworthy, ha proclamado el fortalecimiento de la democracia y la activa participación de la sociedad civil como el objetivo fundamental de la XXX Asamblea General de la OEA que se inició ayer en la ciudad canadiense de Windsor.
"Esperamos que la OEA redoble esfuerzos para implementar nuestro programa de seguridad humana"" proclamó el canciller canadiense que preside la reunión en Windsor, Ontario, refiriéndose al anhelo de su gobierno de que la OEA tenga mayor proyección en impulsar la estabilidad de los gobiernos constitucionales que por primera vez suman la casi totalidad de las repúblicas americanas.
Pero, como una acción de apoyo, se están realizando gestiones paralelas no sólo en Washington sino también en Brasilia, Santiago y Buenos Aires, así como en Lima, donde diplomáticos de varios países tratan de convencer al gobierno de Fujimori y especialmente al vicepresidente-electo, Francisco Tudeala, un respetado académico y ex-canciller, a aceptar la formula de una comisión que podría inclusive llevar a un acercamiento entre el gobierno y las fuerzas de oposición.
Fuentes diplomáticas indicaron que Panamá, así como los países centroamericanos, avalarían la creación de la comisión, que estaría encabezada por un ex-presidente latinoamericano. Se han mencionado a Raúl Alfonsín de Argentina, Julio María Sanguinetti de Uruguay y Belisario Betancur de Colombia.
En la primera sesión formal anoche Axworthy, de tendencia socialdemócrata, reiteró el proyecto de enviar una "comisión de notables" a Perú con el propósito de gestionar la pronta implementación de las medidas de "apertura" prometidas por Fujimori y que emitan un informe a los cancilleres antes del 28 de julio, el día en que Fujimori deberá iniciar su tercer presidencia.
La comisión es sólo "un elemento en un programa requiere acciones más decididas y coordinadas en los campos del fortalecimiento de la democracia," aclaró el canciller.
"Esto incluye los derechos humanos, la protección de la niñez la responsabilidad social del empresariado y el combate a las amenazas que representa a los pueblos el narcotráfico y todos los tipos de crimen", sostiene.
Un informe de la Misión de Observadores de la OEA encabezada por el excanciller guatemalteco Eduardo Stein denunció ante la Asamblea que las elecciones peruanas "no se ajustaron a los estándares internacionales".
Sin embargo es dudoso, según los observadores, de que el organismo regional insista en que Perú realice nuevas elecciones, aunque una comisión de notables podría negociar que Fujimori reduzca su mandato de cinco años, como ya se hizo en el caso de las denuncia de fraude en la República Dominicana.
Por cierto, la adopción de la resolución creando la comisión podría enfrentar serios obstáculos, al menos de que el canciller peruano, Fernando de Trazegines, acepte la iniciativa que Canadá ya puso en la mesa durante la reunión del Consejo de la OEA la semana pasada, con el inmediato apoyo de Estados Unidos y Costa Rica.
Desde que ingreso en la OEA hace sólo una década Canadá se ha dedicado a fortalecer las actividades del organismo regional en el campo de la promoción de la democracia, especialmente en crear y entrenar las misiones de observación de los procesos electorales.
La estrecha colaboración del departamento de Estado con Axworthy en un tema regional tan delicado es notable ya que el canadiense ha sido un duro crítico de la política de Washington hacia Cuba y su rechazo de la convención contra minas terrestres y otras convenciones, por lo que el impacto de Canadá en la OEA frecuentemente ha funcionado de contrapeso a la preponderante influencia de Estados Unidos.
Los dos gobiernos también lograron impulsar un proyecto de resolución para la creación de un Fondo para el Fortalecimiento de la Democracia, que permitiría costear misiones como la que propuso Axworthy para ir a Perú.
En lo que respecta al Perú, la colaboración ha sido coordinada al más alto nivel, considerando que Clinton y Jean Chretien, el primer ministro canadiense consideraron el tema en Berlín. Allí también instaron a los presidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil, Fernando de la Rua de Argentina y Ricardo Lagos de Chile, reunidos en la conferencia se los 15 "estados progresistas" que se sumaran a la denuncia de las "irregularidades" registradas por la misión de la OEA en el proceso electoral del pasado mes no queden impunes.
Después de la reunión, Clinton y Cardoso participaron en una rueda de prensa en la que el mandatario brasilero anotó que: "En el mundo actual no podemos darnos el lujo de perder los regímenes democráticos. Y haremos todo lo posible, respetando plenamente la soberanía local, para que se fomenten los valores establecidos.
En tanto ayer se supo que el ex-presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, envió a todos los cancilleres una carta abierta instándolos a que apoyen el informe de Stein.
Sin embargo, ninguno de estos entretelones para una acción coordinada para lograr reencauzar a la democracia peruana, ni tampoco iniciativas como el proyecto de una convención contra el racismo patrocinado por Brasil, han tenido mayor repercusión en los medios informativos de Estados Unidos o Canadá. Hasta el momento, casi toda la atención de los medios han estado enfocados en las acciones de protesta organizada "contra la globalización" por gremios y grupos académicos de Estados Unidos y Canadá, como un eco de los masivos disturbios que se registraron en Seattle durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio.
La reunión en Windsor se enfrentó a los críticos de costumbre, como grupos de derechos humanos, castristas, supuestos defensores del medio ambiente, y los que se oponen a la "globalización" así como los conferencistas de algunas mesas redondas para expositores no gubernamentales organizado por las autoridades canadienses. Pancartas preparadas por alumnos de la Universidad de Windsor y líderes gremiales reunidos en un grupo autodenominado "Coalición para cerrar a la OEA", dominaron las entradas de los hoteles donde radican las delegaciones así como los accesos a la sala de reuniones de la conferencia.
Pero uno de los críticos más connotados que participa en una de las mesas redondas, el linguista y filósofo político Naom Chomsky, profesor del Massachussetts Institute of Technology, presentó una sorpresiva defensa de la OEA, en uno de los foros informales.
"Cierto que la OEA tiene una historia conflictiva porque no puede funcionar como una comunidad de iguales porque los países están tan agobiados por Estados Unidos," declaró. "Como las Naciones Unidas puede hacer solo lo que las grandes potencias le permiten. Sin embargo, la OEA es una importante, aunque débil, barrera contra el intervencionismo estadounidense".
Por otro lado, Chomsky no permitió que los admiradores de sus posiciones radicales e inflexibles queden desilusionados por su actitud razonable hacia la OEA. De inmediato lanzó un feroz ataque contra la ayuda militar que Estados Unidos provee a Colombia.