WASHINGTON- El gobierno de Estados Unidos está redoblando esfuerzos para despejar la impresión que estaría listo a intervenir en Colombia o Panamá en caso de que la insurgencia colombiana ponga en peligro la estabilidad política y el orden social de estos países.
El funcionario que más se ha destacado en difundir un mensaje de mesura y tranquilidad tras las declaraciones de altos funcionarios del Pentágono que incendiaron esos temores es Arturo Valenzuela, el nuevo director para el área de Latinoamérica del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca.
"Creo que no se percibe en este momento un peligro a la estabilidad nacional, aunque tiene implicaciones para ella," aseguró Valenzuela esta semana en una entrevista con el matutino argentino Página 12.
El funcionario fue preguntado sobre las recientes declaraciones del general Charles Wilheim, jefe del Comando Sur que ante un comité del Congreso, intimó que al retirarse las tropas de Estados Unidos del Canal de Panamá, la república ístmica quedaba "indefensa" frente a una posible agresión de la guerrilla colombiana.
"Una situación de guerra interna siempre produce un impacto en las naciones vecinas," declaró. "En Venezuela hay preocupación, también en Panamá. Pero por el momento no detectamos ningún peligro de que se desborde la violencia colombiana a los países vecinos."
Desde que asumió su nuevo cargo hace apenas dos meses, Valenzuela, que se encuentra con licencia de su puesto como director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, ha asumido un prominente papel en aclarar para los medios informativos aspectos de la política latinoamericana del gobierno del presidente Bill Clinton que considera que han sido distorsionados.
Preguntado qué funciones se le encomendaron al Comando Sur desde que fue transferido de Panamá a Miami y Puerto Rico, Valenzuela señaló:
"Como se sabe, el Comando Sur ya no opera desde Panamá, sino que está en Miami. Tiene funciones distintas a las que se le asignaban en otra época, durante la Guerra Fría, cuando había desafíos fuertes a la seguridad del hemisferio. Se le considera actualmente un mecanismo para mantener buenas relaciones con sus pares militares en Sudamérica. Y hay una serie de temas que son importantes: el narcotráfico, donde las Fuerzas Armadas juegan un papel de monitoreo, programas de entrenamiento conjunto, coordinación en el área armamentística".
Tras esta definición, el reportaje de Página 12 concluye que: "Le atribuyó al Comando Sur una función básica de relaciones públicas."
Sin duda el reto que enfrenta el flamante funcionario no proviene únicamente de reportajes sensacionalistas en los medios informativos, como señalan reiteradamente funcionarios del departamento de Estado, sino también la postura calculadamente ambigua de distintos voceros del gobierno de Washington.
En estos días, por ejemplo, mientras los medios informativos clamaban que el departamento se pronunciara sobre el intempestivo rechazo por el presidente Alberto Fujimori de Perú de la jurisdicción de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Interamericana, este sacó una declaración bizantina. Por un lado "deploraba" la decisión del mandatario peruano, por otro lado, le felicitaba por haber eliminado a los juzgados "encapuchados".
Así también en el caso de Panamá, el gobierno de Estados Unidos tiende hablar a través de múltiples voceros, que a veces contradicen el uno al otro.
Apenas la semana pasada, Valenzuela resaltó la importancia para toda la política hemisférica de la reversión del Canal de Panamá, a la vez que aseguraba a diplomáticos panameños que favorecía que Estados Unidos esté representado por una delegación de alto nivel. Sin embargo, hace sólo pocos días antes, un alto funcionario del departamento de Estado consideraba que las relaciones entre los dos países tienen suficientes escollos de que sería más prudente enviar unos representantes de bajo perfil.
Pero la tarea inmediata del asesor presidencial sobre asuntos hemisféricos es calmar los ánimos sobre la álgida situación interna en Colombia.
En esto hoy le llegaron refuerzos, para decirlo así, de la propia Colombia con la visita del nuevo ministro de defensa, Luis Fernando Ramírez, y el jefe de las Fuerzas Armadas, general Fernando Tapias, para mantener encuentros con representantes del gobierno y del Congreso.
Los funcionarios colombianos se reunieron hoy con altos representantes del Pentágono para analizar el uso de los fondos que Colombia recibe de Estados Unidos en apoyo de la lucha contra el narcotráfico. El volumen ha crecido exponencialmente en estos últimos dos años para llegar ahora a 289 millones de dólares que hace que Colombia sea, después de Israel y Egipto, el tercer país del mundo que más ayuda para seguridad recibe de Estados Unidos.