Washington.- Funcionarios del Departamento de Estado comenzaron esta semana una ronda de reuniones con representantes de los países colindantes con Colombia, como parte del esfuerzo por aclarar los planes del nuevo gobierno del presidente George W. Bush para ampliar el apoyo al "Plan Colombia" como pieza clave en la campaña continental contra el narcotráfico.
El embajador de Panamá en Washington, Guillermo Ford, fue el primer diplomático, aparte de su colega de Colombia, en recibir un detallado informe sobre la proyectada ampliación, mediante la ahora denominada "Iniciativa Andina", informaron fuentes oficiales a El Panamá América.
Ford acudió al Departamento de Estado donde se reunió con James Mack, el secretario adjunto a cargo de asuntos relacionados con el narcotráfico internacional, y siete u ocho representantes de las distintas dependencias involucradas en el "Plan Colombia", como el Pentágono, la DEA y posiblemente la CIA. Por su parte, el diplomático panameño estuvo acompañado por el ministro consejero de la embajada, Germán Bravo.
"Fue una visita de alto nivel, pero no precisaron cantidades", declaró el embajador Ford a este corresponsal después del encuentro, pero sí nos proporcionaron documentos detallando los objetivos y la metodología de cómo está progresando la lucha antidrogas vinculada a la erradicación de la siembra y, sobre todo, la activa coordinación por parte del gobierno de Colombia", dijo.
"También nos impresionaron con el grado de compromiso que Estados Unidos tiene con Colombia para lograr la erradicación de los cultivos y evitar que continúe el desbordamiento del narcotráfico y la insurgencia a los países colindantes", añadió.
La "Iniciativa Andina" agregaría más de 500 millones de dólares a los 1,300 millones comprometidos por el gobierno anterior, según el secretario de Estado, Colin Powell, informó al Comité de Presupuesto del Senado la semana pasada.
Sin embargo, la distribución de los nuevos fondos a Panamá, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela, aún no ha finalizado, dijeron fuentes del Departamento de Estado.
No obstante, según informó el periódico El Tiempo de Bogotá, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela recibirían 100 millones cada uno, y Panamá 75 millones. Pero fuentes oficiales dijeron que esas cifras todavía son "preliminares" y hasta el momento no ha habido ninguna decisión.
En el caso de Panamá se trataría de un extraordinario incremento, considerando que la última cifra que fue mencionada por los funcionarios diplomáticos fue de 24 millones, que ya fue un aumento considerable comparado con los 4 millones que el secretario adjunto de Estado, Peter Romero, prometió a la presidenta Mireya Moscoso durante su última visita a Panamá, monto que fuentes panameñas calificaron de "risible".
"A estas alturas sólo queríamos ofrecer detalles sobre los objetivos del plan y de la ampliación de la ayuda a los países vecinos de Colombia", explicó un funcionario. "Pero en realidad los planes finales aún no han sido completados".
Los esfuerzos por proveer más información por parte del Departamento de Estado también ocurren dentro de un entorno de incertidumbre ante el curso que adoptará el gobierno de Bush. Por ejemplo, en estos últimos días, el canciller ecuatoriano Heinz Moeller denunció que a la ejecución del Plan Colombia le falta una de las dos "pinzas" de las que constaba el diseño que originalmente Washington le planteó al gobierno de Quito.
¡Ahora resulta que falta una pinza!", le dijo en tono vehemente el canciller ecuatoriano al periódico colombiano El Tiempo. Moeller afirmó que cuando el zar antidrogas de Estados Unidos, general Barry McCaffrey, le explicó cómo iba a funcionar el Plan Colombia le aseguró que habría dos pinzas: una que iba a salir del centro de Colombia hacia el Putumayo y otra que saldría de la frontera hacia el centro del territorio colombiano, con el fin de "aplastar en la mitad a los productores de la droga".
La pinza faltante, según Moeller, ha hecho que los irregulares colombianos busquen refugio en territorio ecuatoriano y que el narcotráfico intente instalar su negocio de este lado de la frontera.
La situación del Ecuador es particularmente difícil, dice el canciller, porque -"aunque esta afirmación pueda molestar al Gobierno colombiano"-las Fuerzas Armadas colombianas no tienen control sobre un amplio sector de la zona fronteriza.
Moeller expone estos puntos para justificar lo que ha venido afirmando en sus últimas apariciones públicas: Que el Ecuador es el país más afectado por el Plan Colombia y que necesita, por ello, la ayuda que Estados Unidos le ha ofrecido y que será de alrededor de 150 millones de dólares para la dotación de equipos militares y la implementación de programas sociales en las provincias fronterizas.
Preguntado ¿Hasta qué punto lo que está sucediendo en la frontera norte ha colombianizado la política exterior ecuatoriana?, Moeller respondio:
"No me gusta utilizar ese término porque puede ser lesivo a un país, a un pueblo y a un Gobierno al que le tenemos un enorme afecto y con el que mantenemos excelentes relaciones. Lo que sí tenemos que enfatizar es que el Ecuador está comenzado a sentir efectos negativos derivados de dos circunstancias: del conflicto interno que vive Colombia hace muchísimos años y del comienzo de la aplicación del Plan Colombia".
A diferencia de la frontera con Venezuela, que ha sido siempre una raya caliente y motivo de controversias, la de Ecuador ha sido relativamente pacífica. Sin embargo, según Moeller, últimamente "se han producido intentonas, hasta ahora fallidas, de grupos que pertenecen a los cárteles colombianos de la droga para establecerse en el Ecuador. Estos grupos están probando nuestra voluntad y capacidad de controlar la frontera. Frente a esta situación yo le he dicho al presidente Andrés Pastrana, de quien soy buen amigo, que no vemos suficiente control militar o policial colombiano en la frontera común entre Putumayo y Sucumbíos."
"Yo sé que esta afirmación no es cómoda para el Gobierno colombiano y lamento que así sea, pero es la verdad. El Ecuador tiene que asumir la responsabilidad de defender el derecho a vivir en paz", declaró el canciller al periódico colombiano.
"Cuando estuvimos en Washington el año pasado, mientras se discutía el Plan Colombia, dijimos que respaldamos la destrucción de la narcoproducción, pero pusimos la voz de alerta en el peligro de que se produzca la metástasis o el overflow, como dicen los estadounidenses. Recordemos que este negocio estuvo en Bolivia, luego en el Perú y ahora en Colombia. Podría trasladarse al Ecuador", concluyó.