Washington.- El gobierno de Estados Unidos se esfuerza por mantener la distancia entre un inicial reconocimiento de que tendrá que acceder a las demandas de Panamá para remover proyectiles químicos enterrados en la Isla San José y la disputa sobre el estado en que quedaron los polígonos de tiro de las bases militares tras el retiro de las fuerzas armadas en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter.
“Son dos asuntos completamente distintos”, señaló un funcionario que habló con El Panamá América a condición de que no se divulgue su nombre. “Estamos tomando muy en serio el informe que nos transmitió el canciller