La Casa Blanca culpó directamente al presidente haitiano Jean Bertrand Aristide por la crisis que amenaza su permanencia en el poder, mientras los rebeldes anunciaron que dejarán mañana el Cabo Haitiano (norte) para marchar hacia Saint Marc (oeste) y Puerto Príncipe.
"Esta crisis cocida a fuego lento es en gran parte producto de Aristide", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, en un comunicado de prensa.
"Su falta de adhesión a los principios democráticos ha contribuido a la profunda polarización y a los violentos disturbios que estamos viendo hoy en Haití" y "sus propias acciones cuestionan su capacidad para continuar gobernando", agregó.
Las duras declaraciones, del país que antes sostenía al mandatario haitiano, siguieron al discurso que Aristide pronunció por televisión a primera hora de ayer, en el cual dijo que su renuncia -que Estados Unidos, Francia y Canadá le sugirieron considerar- está "descartada".
Con los rebeldes armados que piden la renuncia de Aristide acercándose a la capital haitiana, el presidente dijo que las sugerencias para que renuncie "son rumores sin fundamentos" de sus opositores "para provocar a la población y (generar) desórdenes".
McClellan dijo que Estados Unidos continuará trabajando con la comunidad internacional para proveerle ayuda humanitaria a los haitianos, pero advirtió que no habrá intervención extranjera "hasta que haya una solución política viable".
"Estados Unidos está preparado para apoyar una fuerza de seguridad interina multinacional, en el contexto de una solución política sostenida en Haití", dijo el portavoz presidencial.
Agregó que los militares estadounidenses están listos para apoyar los esfuerzos de interceptación de refugiados haitianos que escapan de la crisis, así como para ayudar a la evacuación de ciudadanos norteamericanos de la nación caribeña.