Washington.- Estados Unidos no ha variado en su posición de considerar el problema de la limpieza de los polígonos como capítulo cerrado. Sin embargo, el gobierno del presidente George W. Bush continúa dispuesto a llegar a un acuerdo con Panamá para extender la cooperación bilateral en materia de seguridad y la lucha contra el narcotráfico, según fuentes diplomáticas.
Asimismo, Washington está preparado a "cooperar en toda la medida que permite la ley" con la Comisión de la Verdad, el organismo panameño recientemente creado para obtener información de las víctimas de la dictadura militar y de la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989, informó a este periódico una fuente autorizada.
Los tres puntos, destacó, figuran en la agenda que Bush llevó a la reunión que celebró ayer con el presidente colombiano Andrés Pastrana y los jefes de Estado de los países limítrofes de Colombia, que incluyeron a la presidenta Mireya Moscoso.
"De esta manera", señaló la fuente, "el presidente está preparado para responder a las inquietudes que trae la presidenta en caso de que exista la oportunidad para tocar algunos temas bilaterales".
La misma temática también sería abordada cuando el secretario de Estado Colin Powell se reúna con su homólogo panameño, José Miguel Alemán, señalaron las fuentes.
En lo que se refiere a la dilatada controversia sobre la limpieza de los polígonos de tiro de los explosivos que quedaron enterrados en las bases militares abandonadas por Estados Unidos, se entiende que Alemán aún espera que pueda quedar resuelta a través de conversaciones bilaterales.
Sin embargo, el canciller ha colocado el tema en la agenda para ser ventilada durante la próxima Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que comienza a mediados de septiembre.
Recientemente, el embajador Ramón Morales Quijano, Representante Permanente de Panamá ante la ONU, confirmó que hay una resolución pendiente para que el tema sea llevado a debate ante la asamblea de 189 países. Pero el diplomático no descartó la posibilidad de que la resolución quede anulada en el caso de que se llegue a un acuerdo antes de esa fecha.
Sin embargo, todo indica de que el gobierno de Bush parece poco dispuesto a reabrir el polémico tema que permaneció prácticamente congelado durante los ocho años del gobierno del presidente Bill Clinton.
Por otro lado, es evidente que tanto el Departamento de Estado como el Pentágono continúan esperanzados de que el gobierno panameño saque del armario del olvido una propuesta para concertar un acuerdo marítimo bilateral que permita la realización de patrullas conjuntas como parte de la lucha hemisférica contra el narcotráfico.
También se considera probable de que el ministro de Comercio e Industrias, Joaquín Jácome, y otros funcionarios que acompañan a la presidenta Moscoso, aprovechen la presencia en Quebec de Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, para analizar la situación del préstamo de más de 70 millones de dólares que esta entidad autorizó hace más de dos años para financiar la primera fase de un plan integral de desarrollo de Darién, que incluye la construcción de una carretera cuya obra acaba de ser suspendida.
En tanto, otro prominente funcionario de las finanzas internacionales, James D. Woolfenson, presidente del Banco Mundial, ha propuesto una línea de crédito de entre 12,000 y 16,000 millones de dólares para combatir la pobreza en Latinoamérica y el Caribe durante los próximos tres años, anunció el banco en Quebec y esta capital.
La presidenta Moscoso junto con los presidentes Andrés Pastrana y los jefes de Estado de los otros países vecinos de Colombia fueron los primeros en reunirse a solas con Bush al iniciarse la III Cumbre de las Américas.
La reunión se realizó mientras que los 34 jefes de Estado que acudieron al tercer encuentro continental desde 1994, se encuentran protegidos por un operativo de seguridad que algunos consideran revelador de la gran polémica mundial que se ha desatado alrededor del objetivo central del evento: la insistencia de Estados Unidos, Chile y otros países de darle un gran impulso político a las estancadas negociaciones para la creación del Area de Libre Comercio de las Américas, el proyecto que el presidente Bill Clinton lanzó en la primera cumbre en Miami en 1994, pero que quedó empantanado cuando el Congreso le prohibió la autorización especial que solicitó para negociar el acuerdo.
La reunión se inicia después de que más de 6,000 efectivos policiales aislaron una parte del centro antiguo de Quebec, rodeando un perímetro de seguridad con un muro de concreto y alambrado de casi cinco kilómetros de extensión. El objetivo es contener a unas 30,000 personas que llegaron a la ciudad canadiense de Estados Unidos y Europa con el objetivo de continuar la protesta contra la "globalización" económica.