Las trampas de grasa, que son pequeños tanques, pueden ser construidas con bloques, ladrillos o concreto.
Los interceptores de tres compartimientos, una unidad debajo del fregadero o una automática debajo del desagüe, son algunos ejemplos de estos equipos.
Como deben limpiarse con frecuencia, se diseñan con una tapa liviana.
Su colocación se hace necesaria en hoteles y restaurantes, donde la grasa se produce en grandes cantidades.
Si estos centros donde se preparan alimentos no tienen trampas, la grasa se va adhiriendo a las tuberías, las obstruye y se origina el desbordamiento de las alcantarillas, lo que podría causar problemas a la salud, pues las aguas de consumo pueden ser contaminadas.