Rolando Román tiene 60 años de edad y hacía preparativos para festejar su jubilación con "bombos y platillos".
Pero hace un mes, la dirección de Recursos Humanos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) le entregó una carta, no para informarle de lo cercano que estaba el día de su jubilación, sino que le anunciaban que habían prescindido de sus servicios sin derecho a beneficios laborales.
Esta información cayó como un balde de agua fría a este humilde trabajador, quien tenía 26 años de laborar en el MEF, y según comentó, "el único pecado que cometí fue ser un dirigente".
Antes de ser despedido, Román junto a otros siete compañeros denunciaron en algunos medios de comunicación que había "persecución política" en el MEF y que no respetaban el fuero sindical.
Esta denuncia le costó a aparentemente su puesto de trabajo.
El jefe de la cartera, Carlos Vallarino, indicó que no todos podrán ser reintegrados, argumentando que no pueden engrosar la planilla estatal.
Sobre una posible denuncia en organismos internacionales, Vallarino dijo que "los trabajadores estaban en todo sus derechos, pero él iba a defender las finanzas del Estado".
Argumentó que sus contratos había culminado y que no se trataba de un despido.
El único apoyo que han recibido estos trabajadores es de miembros de la Asociación de Empleados de la Universidad de Panamá (ASEUPA), quienes diariamente cierran un paño frente a la Basílica de Don Bosco como medida de presión para lograr su reintegro.