La llegada de Noriega a Francia podría generar uno de los escándalos legales más grandes en la historia de ese país. La defensa de Noriega en Francia advierte que si al ex General le abren un nuevo proceso en ese país, habría que juzgar también a notables bancos y banqueros que contribuyeron en el presunto lavado de dinero que se le atribuye.
Al llegar a Francia, Noriega sería puesto a órdenes de la Administración Penitenciaria Francesa, que lo escoltaría ante un Fiscal que le comunicaría su orden de detención. Posteriormente, irá ante un juez de libertades que deberá pronunciarse sobre una eventual detención preventiva.
El ex dictador deberá esperar en una prisión preventiva su comparecencia ante la Sala de lo Penal, una diligencia judicial, cuyo término vence en dos meses, prorrogables una sola vez por dos meses más.
La detención preventiva en Francia es una medida de carácter excepcional, para el ingreso a prisión de un detenido en espera de juicio.
La justicia francesa condenó a Noriega el 1 de julio de 1999 a 10 años de prisión por blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico, pero desea realizarle un nuevo juicio.
La defensa de Noriega afirma que cuatro bancos franceses fueron implicados en el blanqueo de capitales que se le endilga a Noriega entre 1982 y 1989 y que su enjuiciamiento podría generar uno de los mayores escándalos de corrupción en Francia.
El proceso en Francia es muy parecido al efectuado contra Noriega en Estados Unidos.
Los abogados de Noriega en Francia defendieron en el pasado al entonces presidente de Irak, Saddam Hussein y al dirigente serbio, Slobodan Milosevic.
Noriega, quien fue condecorado en Francia el 22 de enero de 1987 con la Legión de Honor, en Grado de Gran Comendador, trató de evitar su extradición a Francia, mediante un pedido de gracia al Gobierno francés, pero la misma fue denegada, porque él no tiene una condena en firme.
“No podemos indultar a alguien que no hubiera sido condenado definitivamente”, respondió el Ministerio de Justicia. La defensa del ex dictador exige que se le respete su condición de prisionero de guerra y se le brinde un trato preferencial.