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Ex prisioneros de guerra de EU forjan relación inseparable


Los siete prisioneros de guerra estadounidenses rescatados esta semana en Irak, dos de ellos hispanos, tienen antecedentes y responsabilidades castrenses muy diferentes, pero han forjado una relación inseparable gracias a la adversidad y su cautiverio.
Pasaron a ser un equipo. Quieren permanecer juntos como equipo. El mundo militar tiene una expresión en estos casos: "nunca se abandona a un compañero" , afirmó el coronel Mark McGuire, el médico castrense que atendió a los ex prisioneros de guerra cuando llegaron a Kuwait.
Es improbable que los siete sean separados, por lo menos hasta que regresen a Estados Unidos y sean reunidos con sus familiares y enviados a sus lugares de residencia, que preparan calurosas reuniones y desfiles en su honor.
Desde que llegaron a Kuwait el domingo tras ser rescatados por comandos especiales en una casa situada al Sur de la ciudad iraquí de Tikrit, los ex prisioneros fueron alejados del acoso de los periodistas mientras reciben tratamiento médico, tanto físico como mental, además de responder a las preguntas de los especialistas de inteligencia.
Los seis hombres y una mujer, cinco de ellos camaradas de armas de la prisionera de guerra Jessica Lynch, en la emboscada que sufrió su unidad, la 507ma Compañía de Mantenimiento y Respaldo Logístico, y los otros dos tripulantes de un helicóptero abatido, se encuentran en buena forma y fueron enviados ayer en avión a la base aérea de Ramstein, en Alemania, según el mayor Mike Young, vocero de la 86ta Ala de Combate de esa instalación.
Los siete serán transferidos al centro Regional Médico de Landstuhl, donde seguramente no permanecerán mucho tiempo. El regreso de los siete juntos a Estados Unidos dependerá de su estado médico, dijo la vocera de Landstuhl, Marie Shaw.
“Casi todos parecen gozar de buena salud"", dijo Shaw. “Primero tendremos que examinarlos"".
Los siete llegaron a manos del enemigo por caminos muy diferentes.
La soldado nacida en Panamá, Shoshana Johnson, es una madre soltera cuya familia emigró a Estados Unidos cuando tenía seis años. En contraste, el soldado texano Edgar Hernández, de origen mexicano, realizó su primer viaje fuera de Texas cuando fue destinado a Irak. Los liberados proceden de los estados de Georgia, Florida, Texas, Nueva Jersey, Kansas y Nuevo México.
Los infantes de marina que rescataron a los siete desarrollaron además con ellos un afecto especial y lazos emocionales. Se negaron a dejarlos durante el primer día, incluso una vez que los médicos se hicieron cargo de sus cuidados. Los marines permanecieron ante el hospital de campaña en que eran atendidos y sólo se alejaron para depositar sus armas en la armería de su unidad.
A la postre, los marines fueron persuadidos a que fuesen a la cantina del regimiento a comprar artículos para sus camaradas del frente, dijo la mayor Cookie Wilson, una vocera militar. Los liberados consumieron una copiosa ración de pollo frito y se ducharon por primera vez en un mes.
Uno de los liberados consumió en dos bocados una torta de piñones, indicó McGuire. Otros pidieron fumar, mascar tabaco y bromear con el personal que los atendía.
La incorporación inmediata al servicio activo, incluso de aquellos que no sufrieron lesiones físicas, no forma parte del proceso"", explicó Wilson. Han cumplido su misión y volverán a sus casas"".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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