El Movimiento Nacional por la Defensa de la Soberanía (MONADESO), exigió ayer a la presidenta de la República, Mireya Moscoso, que defina cuáles son los parámetros de la política exterior panameña en torno a la presencia militar de los Estados Unidos después del año 2,000, y advirtió que esperan que durante su reciente encuentro con su homólogo Bill Clinton no haya asumido compromisos que pongan en riesgo la independencia del país.
El organismo puntualizó que la política exterior panameña debe tener una orientación clara y definida, y la única visión posible es defender los intereses nacionales y la irrenunciable defensa de la soberanía.
Rechazaron la actitud asumida por el canciller de la República, José Miguel Alemán, al ejecutar un Programa de Acción Cívica por parte de miembros de la Guardia Nacional, de uno o varios estados federados que conforman los Estados Unidos.
"Estos programas de Acción Cívica, lo que pretenden es prolongar la presencia militar de los Estados Unidos en Panamá", después del año 2000, lo que es absolutamente inaceptable", argumenta el Movimiento.
Denunciaron que el actual ministro de Relaciones Exteriores ha demostrado ser demasiado proclive a los intereses norteamericanos, y su conducta entra en contradicción con lo expresado por la presidenta de que no habrá más militares extranjeros después del año 2000.
"El Gobierno Nacional debe elaborar una política clara en función de nuestros intereses como Estado soberano, en cuanto a la seguridad de nuestra frontera con Colombia, porque esta falta de claridad le hace juego en primer término a los Estados Unidos, que presiona a Panamá para prolongar su presencia militar", destaca MONADESO.
Sostiene que el problema fronterizo debe ser abordado de inmediato y en forma definida por las autoridades panameñas, para evitar que la guerra civil colombiana pueda facilitar la intervención militar de los Estados Unidos en Colombia desde suelo panameño.
Asimismo, MONADESO indicó que todavía la presidenta Moscoso no le ha dicho al país cuáles son las medidas diplomáticas y prácticas que está tomando para obligar a los Estados Unidos a que cumpla el compromiso pactado en los tratados de 1977, de devolver a Panamá las bases militares libres de toda contaminación.
"El gobierno debe exigirle a los EU que cumpla con su compromiso recurriendo a todas las organizaciones internacionales existentes, a la solidaridad internacional y denunciar ante el mundo la pretensión norteamericana de no cumplir lo pactado", reitera el Movimiento.
También cuestiona la conducta del ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora, quien consideró que el Tratado de Neutralidad le daba a los Estados Unidos el derecho de intervenir militarmente en la República de Panamá.
Sustenta MONADESO que Panamá no puede avalar la interpretación unilateral de los Estados Unidos de los Tratados de Neutralidad, porque se debe rechazar cualquier pretensión de intervención militar en el país.