Después de analizar una serie de muestras de medicamentos, tejidos y flujos de los neonatos fallecidos entre el 12 y 17 de junio, el comité de expertos entre la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (Minsa) no logró dar con la posible causa de muerte. La situación les obligó a pedir ayuda internacional.
Guillermo Sáez-Llorens, director de la CSS, informó que acudirán a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Instituto Conmemorativo Gorgas y el Centro de Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC) para que los ayuden a esclarecer la causa de las muertes.

El titular del Minsa, Javier Díaz, no dio tiempo definido para las conclusiones porque “las investigaciones siempre son largas, sobre todo cuando al principio no hay una causa determinada de muerte durante las primeras 24 horas; siendo así, puede haber miles de cosas, hay que ver si hubo interacciones medicamentosas”.
Mientras tanto, Sáez-Llorens habló de nueve medicamentos que enviaron al Instituto Especializado de Análisis (EIA) de la Universidad de Panamá como parte de las pesquisas realizadas. Dejó claro que no hubo “irregularidad” en los componentes de los medicamentos suministrados a los bebés, entre ellos la heparina como principal medicamento sospechoso.

Los medicamentos tenían las concentraciones adecuadas, sustentó la directora de Prestaciones Médicas, Liska Richard. De las muestras analizadas, ocho tenían el registro sanitario reglamentario, excepto el “cloruro de sodio concentrado”, declaró el director de Farmacia y Droga del Ministerio de Salud, Erick Conte. Según dijo, el medicamento tenía permiso especial, tal como lo permite la Ley 1 de 2001, en casos de urgencia notoria.
Los directivos del Minsa y la CSS coincidieron en que los decesos ocurrieron por “causas externas”, pero sin registro clínico certero.
El permiso especial para ingreso de medicamentos sin el registro médico es para Vilma Turner, presidenta del Colegio de Farmaceutas, una brecha en la ley que requiere vigilancia permanente para eliminar la posibilidad de que ocurran hechos funestos relacionados a los medicamentos. Recomienda con urgencia notoria que se refuerce la farmacovigilancia y la vigilancia posregistro sanitario, que es la evaluación periódica de los insumos médicos. En la dirección de Farmacia y Droga contabilizan 18 mil permisos de registros sanitarios, de los cuales 13 mil son de medicamentos genéricos e innovadores para 80 inspectores a nivel nacional, quienes se encargan de monitorear y vigilar el cumplimiento de las normas sanitarias.
Los médicos no descartan la presencia de los medicamentos suministrados.
Mientras se busca la ayuda internacional y se escuchan las mismas explicaciones, en El Mastranto de La Chorrera, Yariela Lucero, aún convaleciente, prefiere atesorar el recuerdo de aquel 13 de junio, cuando a las 5:50 p.m. murió uno de sus gemelos, Rafael.
El otro gemelo, Orlando, con dos días de nacido, fue la primera víctima declarada por las autoridades, a las 5:45 a.m del 12 de junio. “Sigo sin entender, porque una enfermera me dijo que había tenido unos niños hermosos y sanos. Rafael murió en mis brazos, tenía el pulso muy débil”, compartió la mujer de 37 años, desconsolada por la muerte de sus dos hijos. Yilani Bernardo, otra de las madres afectadas, resume la escasez de resultados en una “posible manipulación de los hechos y espera una respuesta”.