La instalación de plantas para el tratamiento de las aguas servidas en todos los edificios en construcción en la ciudad capital será obligatoria, de acuerdo con una propuesta que pondrá en práctica la comisión de Desarrollo Urbano del Consejo Municipal.
Una nota de prensa establece que el Concejo, que estudia el grave problema de contaminación de la Bahía de Panamá que podría tener incluso implicaciones para la salud de la población, acordó dar los primeros pasos para que se cumpla con esta disposición.
Explica que en una reunión realizada entre los representantes de distintas entidades gubernamentales y miembros de la comisión de Desarrollo Urbano, presidida por la concejal Astrid Wolff, se coordinaron los mecanismos legales y de medio ambiente que permitirán impulsar un proceso de saneamiento de la Bahía en el menor tiempo posible.
Con esta medida se busca que a partir de este momento todas las nuevas edificaciones que se construyan, sean edificios o urbanizaciones, cuenten con algún sistema para el tratamiento de las aguas servidas, y a evitar que sean descargadas a la Bahía.
Wolff destacó que encontró una gran receptividad por parte de las entidades del Estado que están involucradas en el problema, entre las que se encuentran los ministerios de Salud, Educación, Vivienda y Obras Públicas, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y la Autoridad Nacional del Ambiente.
Actualmente existe una propuesta de la empresa brasileña GRAUNA, que consiste en la instalación de plantas para el procesamiento de aguas servidas, las cuales serían colocadas una en cada edificio, fábrica o urbanización.
De acuerdo con el procedimiento, una vez esta agua sea reciclada, podría usarse para regar jardines, lavar autos, limpiar pisos o cualquier otra utilidad que no sea el consumo humano.
Destaca la nota que esta propuesta es impulsada por la concejal Wolff. Estudios financieros realizados hasta el momento indican que para sanear la bahía se requiere una inversión de B/. 600 millones.