“No es cierto que se esté desperdiciando el agua, sino que se trata de un proceso de limpieza de las líneas necesario y la prueba de presión que debe realizar la Planta Potabilizadora Laguna Alta antes de que la línea sea recibida formalmente por el IDAAN para su operación futura”, explicó.
Dijo que son operaciones que necesariamente deben darse y quienes aseguran que el agua se está desperdiciando es porque sencillamente no tienen conocimiento del proceso.
Indicó que los puntos de salida del agua proveniente de la planta potabilizadora para realizar el proceso de limpieza y expulsión del aire de la línea, están ubicados en Río Potrero a unos metros de la entrada de Nuevo Chorrillo.
Señaló que hay otro punto de salida del agua en la entrada de Cerro Silvestre y otra en Río Aguacate en Nuevo Arraiján, además antes de llenar la línea es necesario cubrir esos puntos para expulsar todo el aire e impedir que la línea colapse, por eso se está llevando a cabo este proceso.
Añadió que en estos momentos se está formalmente en la prueba de presión del agua de la línea, tal como lo confirmó El Panamá América.
Reconoció que en las primeras pruebas de presión de la línea que se realizó hace unas semanas atrás la tubería colapsó a la altura del Río Aguacate por la misma presión, pero los daños fueron corregidos inmediatamente.
Adelantó que tan pronto se concluya con la prueba de presión el IDAAN le corresponderá emitir el visto bueno para empezar a recibir agua formalmente y de inmediato se concluya la prueba de presión, la planta potabilizadora Laguna Alta iniciará operaciones.
Agregó que en los primeros tres años la institución recibirá de Laguna Alta agua en bloque, unos 15 millones de galones diarios y, posteriormente, aumentará a 20 millones de galones diarios, una vez concluyan las obras complementarias.
Según Torres, el palanca tiene conocimiento de que la ley lo protege y en el momento en que sus derechos son violados, puede acudir al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral para interponer la denuncia contra el propietario de los buses.
De acuerdo con Torres, cuando se haga renovación total de la flota de buses, la ATTT va a exigir que todos los conductores trabajen por ocho horas, reciban un salario fijo, tengan derecho a vacaciones, XIII mes y a seguro social.
Señaló que esta medida acabaría en gran parte con el desorden de los conductores que violan las leyes de tránsito por lograr llegar primero a las principales paradas. Torres lamentó la situación que sufren miles de transportistas, que trabajan por muchos años como conductores con la esperanza de lograr un certificado de operación para convertirse en propietarios.
El funcionario destacó que la legislación también establece el derecho de los palancas de tener la primera opción al momento de entregas de los cupos, pero son muy pocos los casos en que este aspecto se cumple. El economista Walter Watson señaló que la eliminación del sistema de cuenta ayudaría a los palancas a salir de la economía informal, dándoles la oportunidad de obtener servicios elementales, como seguro social, derecho a jubilación y vacaciones, además de ser sujetos de crédito.
Para ello, Watson propone la creación de una Gran Corporación del Transporte Colectivo en el área metropolitana, integrada por varias agrupaciones, y que sea la entidad que administre la concesión de los cupos.
Según el estudioso, la nueva Corporación otorgaría a los actuales transportistas y sus palancas la primera opción para las vacantes de conductor.
Devengarán un salario digno con todas las prestaciones laborales, que podría ser de B/. 500.00 mensuales, con posibilidad de llegar a los B/. 700.00 con las prestaciones, según la propuesta.
Según Walter Watson, el transportista, al tener asegurados sus emolumentos, los que cobrará semanal o quincenalmente, cambiará su actitud hacia el usuario y el servicio que brinda, al no tener que conducir el vehículo en forma irresponsable.
Inicia la jornada desde las 3:30 a.m., hora en que sale de su casa en Las Acacias para llegar a la piquera de Pedregal.
A las 4.45 a. m. arranca el motor del 8B-139 para dar comienzo a su primera vuelta y a las 8:00 p.m. culmina su trabajo, tiempo que le permite completar cuatro vueltas desde Pedregal hasta la Gran Terminal en Albrook, un recorrido de más de 20 kilómetros, que lo hace muchas veces bajo un calor sofocante o un torrencial aguacero.
Es el único soporte económico de su familia, compuesta por sus tres hijos y su esposa, por lo que tiene que desafiar el sueño, el frío y la inseguridad de la noche para asistir a su trabajo.
“Con mucha suerte y bastante trabajo se logra sacar entre B/.20.00 ó B/.25.00 por día”, dijo Abdiel, quien en los últimos cinco años ha ajustado su escuálida entrada económica para pagar casa, escuela de los hijos, luz, agua y, además, vestir y alimentar a los suyos.
La fórmula es el ahorro diario para sobrevivir con esta entrada, comentó el conductor, quien a pesar de haber estudiado sólo hasta el tercer año de escuela secundaria, denota una buena educación.
Según Abadía, el aumento del pasaje no ha producido los resultados económicos que se esperaban, debido a que la creación de las nuevas rutas de Tocumen y la 24 de Diciembre por la Tumba Muerto han mermado pasajeros a la ruta de Pedregal.
Indicó que estas nuevas rutas han disminuido en casi un 90% los transbordos de pasajeros, que eran la ganancia neta de los conductores de la ruta de Pedregal, en puntos principales como El Parador.
Según el palanca, después de las 7:00 p.m., muchos busitos colegiales se dedican a transportar pasajeros desde El Parador, lo que también ha contribuido a mermar los ingresos.
Manifestó que la unificación del pasaje a B/.0.25 eliminó el problema conocido por los conductores como el “jopeo”, en el cual el pasajero no pagaba el pasaje real, sino que siempre declaraba los B/.0.15.
Con el “jopeo” se perdían casi hasta B/.15.00 por vuelta, pero ahora las nuevas rutas y los piratas son los que nos perjudican económicamente.
Para Abadía el sistema de cuenta puede ser sustituido por otro mejor para ellos, pero todo es voluntad de los dirigentes del transporte y del Gobierno para hacer cumplir la ley sobre el transporte público.
Sugirió que ambas partes, autoridades y transportistas se pongan de acuerdo para ensayar otras formas de pago, que puedan ayudar económicamente a los conductores.
Reconoció que el sistema de cuenta motiva a que muchos conductores tengan que viajar a altas velocidades para cumplir con el pago al propietario, ya que si no la completa, acumula una deuda en su contra.
Abadía denunció que en esta situación el Gobierno no ha tomado en cuenta que el transporte público está saturado con muchas unidades nuevas que han entrado al sistema, aunado a la crisis económica.
Abadía confirmó que actualmente no se rigen por contrato de trabajo. Se hace un acuerdo verbal entre el propietario del bus y el conductor, quien en última instancia se responsabiliza de todo lo que le suceda al autobús.
Manifestó que muchos propietarios descuentan a los conductores cuando son víctimas de robo, el dinero de la cuenta que debieron haber entregado.
Destacó que para evitar los robos, los palancas dejan guardado en la piquera o en otro lugar de confianza el dinero que van recogiendo durante las vueltas, y muchos como él, tienen un arma blanca para defenderse.
En la piquera de Pedregal, semanalmente entre dos y tres palancas son asaltados, comentó.
Otra desventaja para los conductores en la relación de trabajo es que tienen que pagar, aparte de la cuenta diaria ( B/.80.00), el aseo del bus, que tiene un valor de B/.4.00 y el tanque lleno de diesel, cuyo precio asciende a B/.17.00.
Abdiel Abadía sabe que éste no es el mejor trabajo, pero confía en que algún día la proporción de las ganancias cambie un poco a favor de los palancas.