El ex presidente Raúl Cubas salió anoche al exilio en Brasil en un avión de la Fuerza Aérea brasileña después de que el gobierno de Brasilia le concediera asilo político en un esfuerzo por allanar el retorno del Paraguay a la vida institucional.
Cubas, quien renunció al cargo el domingo en medio de violentas protestas callejeras y un proceso de juicio político en el Congreso para su destitución, partió en compañía de su esposa, Mirta, y sus dos hijas, Cecilia, de 23 años, y Silvia, de 18.
El avión militar brasileño llegó al aeropuerto internacional de Asunción e inmediatamente fue abordado por Cubas y su familia para partir de regreso, informó Juan Salas, empleado de la oficina de operaciones de la torre de control de la terminal.
Dijo que la escala inmediata del avión sería Foz de IguaÂu, ciudad brasileña fronteriza con Paraguay y Argentina.
Al parecer esa ciudad no sería sin embargo el destino final de los viajeros sino sólo un punto de reabastecimiento. La prensa paraguaya ha dicho que Cubas se dirigiría a una de estas tres ciudades: Rio de Janeiro, Brasilia, o Florianópolis, en el sur de Brasil, donde tiene una vivienda.
El gobierno de Brasilia había anunciado temprano que concedió asilo a Cubas, en un gesto que fue al parecer aceptado de inmediato por el nuevo gobierno paraguayo que concedió el salvoconducto correspondiente para salir del país.
La reacción del gobierno de Asunción fue así diferente a la mostrada con el asilo concedido por Argentina al ex general golpista Lino César Oviedo, símbolo emblemático de la reciente ola de violencia y caos en el país.
Disgustado con la decisión argentina, Paraguay inició sus esfuerzos para extraditar a Oviedo y envió a Buenos Aires, con esa misión, a representantes del Congreso y el nuevo gobierno, uno de los cuales, el procurador Jorge Vasconsellos, calificó a Oviedo de "delincuente prófugo".
No hubo un informe inmediato del gobierno sobre la partida de Cubas. Pero la Cancillería brasileña dijo que mientras se realizaban los trámites para la salida de Cubas, éste había estado refugiado en la residencia de la embajada del Brasil en Asunción.
En tanto, la alianza de las mayores fuerzas políticas argentinas de la oposición pidió ayer la expulsión del general paraguayo Lino Oviedo, pese a que el ex presidente Raúl Alfonsín, uno de los líderes de esa coalición, respaldó la decisión del Gobierno de concederle asilo político.
"La presencia de Oviedo es una presencia indeseable y el Gobierno debió seguir el proceso de extradición que le ponga término a esto para que se vaya a otro país porque aquí no lo queremos", dijo Fernando de la Rúa, el candidato presidencial de la coalición formada por la Unión Cívica Radical y el FREPASO.
De la Rúa emitió su opinión durante una rueda de prensa que ofreció junto a los demás líderes de la Alianza, entre ellos Alfonsín y los directivos del FREPASO, Graciela Fernández Meijide y Carlos "chacho" Alvarez.
En ese mismo acto, Alfonsín se diferenció del resto de la dirigencia y opinó, a "título personal", que con el asilo político Argentina "le está haciendo un servicio a la democracia de Paraguay".
"Más allá de la rabia que tenemos y de la que tiene el pueblo paraguayo, hay políticos en Paraguay que están pensando que es mejor tenerlo acá que allá", subrayó el ex presidente.
Sin embargo, De la Rúa, quien aspira llegar a la Presidencia del país después de las generales del próximo 24 de octubre, señaló que "es necesario que el Gobierno actúe para que Oviedo resida en otro país y no en el nuestro, que es limítrofe con Paraguay", dijo De la Rúa.
Añadió que el Mercosur, Mercado Común del Sur, "debe ser no sólo un ámbito para el desarrollo del comercio sino también para fortalecer los principios democráticos de nuestros pueblos".