La defensa del legislador Carlos Afú comparte parcialmente la opinión jurídica del fiscal electoral, Gerardo Solís, en el proceso interno que le sigue el Partido Revolucionario Democrático (PRD) al parlamentario santeño, ya que considera que éste no puede ser expulsado porque "simplemente cumple una función administrativa", señaló el jurista Roberto García Flores.
El fiscal electoral Gerardo Solís presentó ante el Tribunal Electoral de Panamá (TE), la opinión jurídica en la que plasma que el PRD puede expulsar de sus filas al legislador Afú, pero no así revocarle el mandato que le dio el electorado.
De acuerdo a García Flores, la opinión del fiscal electoral, si bien es cierto coincide con la nuestra en algunos aspectos, "deja a un lado el criterio vertido por nosotros", en el sentido de que el PRD no puede expulsar al legislador Afú, ya que esa es una función de la Constitución Nacional.
Flores no concuerda con la sustentación de que los partidos pueden expulsar de sus filas a un miembro, porque de ser así, los dirigentes de los partidos políticos podrían decidir unilateralmente la expulsión de otros copartidarios que en un momento representaran un peligro en sus aspiraciones de mantenerse en la cúpula del partido.
García Flores manifestó que no se puede seguir permitiendo que gamonales en los partidos tengan la autoridad de votar a un miembro del colectivo que emita una crítica contra de la dirigencia o que los dirigentes de los partidos políticos sientan que ellos son los dueños de estas organizaciones políticas.
Reconoció que la decisión que adopte el Tribunal Electoral en ese caso es definitiva y no admite recurso "salvo las acciones de inconstitucionalidad, pero esperamos llegar allá".
Flores espera que los magistrados coincidan con el fiscal electoral en el sentido que no procede la "revocatoria de mandato", pero que también coincidan con la defensa que tampoco es viable la expulsión porque es injusta y violatoria a la Constitución Nacional y al Código Electoral.
El Panamá América trató de contactar al asesor legal del Comité Ejecutivo del PRD, Mario Velásquez Chizmar, y a los miembros directivos Héctor Alemán y Miguel Bush para conocer su opinión acerca de la decisión del fiscal electoral, sin embargo, no respondieron a su unidad celular.
"Se hizo un juicio sobre ello finalizando el año 1996, que duró tres horas, y se absuelven a los asesinos. Seguimos insistiendo que las autoridades no han cumplido con su deber de esclarecer el crimen de mi hermana", manifestó Kilmara.
Llamó a la juventud a dar gracias porque ahora en el país impera la democracia, donde todos salen a las calles a pelear por sus derechos, pero indicó que los integrantes del Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá seguirán luchando para demostrar que con los militares ocurrieron crímenes y violaciones de los derechos humanos, con desapariciones, asesinatos, violaciones carnales y expropiación de tierras.
"Los militares hacían lo que querían. El general Torrijos tenía un poder absoluto en los tres órganos (Judicial, Ejecutivo y Legislativo), mandaba, ponía y hacía lo que le pareciera. A la juventud le damos el consejo de que se mantenga solidaria y respetuosa para no permitir que los 21 años de dictadura vuelvan a suceder", subrayó Kilmara. El informe de la Comisión de la Verdad da cuenta de 110 desaparecidos y asesinados en Panamá.
Ramón Cruz Mójica, Tomás Palacios, Alonso Saurín Castillo, Osvaldo Jiménez, Heliodoro Portugal, Hildebrando Manzo, Daniel Heart, José Gutiérrez, Javier Guerra, Manuel Díaz, Juan D. Araúz, Jorge Icaza, Generoso Beytía, Basilio Rivera, Fuentes Castillo, Cesáreo Tejada, Julio Samudio, Encarnación González, Belisario Gantez, Dorita Moreno, Cecilio Serracín, Carlos Milord, Víctor Saldaña, Floyd Britton, Everett Kimbles, Julio Silvera, Onofre Quintero, Heriberto Manzo, Andrés Fistonich, Luis Manuel McKlean, Teodoro Palacios, Félix González, Héctor Gallego, Alcibíades Bethancourt, Eber Quintanar, Justavino Fuentes, Baudino Sánchez, Jaime Frederick, Jorge Falconett, Marlene Mendizábal, Ubaldo Sánchez, Luis Monterrosa, Juan Leskas, Rogelio Llorente, Raúl Cisneros, Rita Wald, Berando Castillo, Roy McFarland y Edwin Amaya.
Encarnación Gaitán, José Tuñón, Genaro Sarmiento, Ariosto González, Hipólito Quintero, Natividad González, Teodoro Palacios, Julio Villarreal, Rubén Miró, Walter Sardiñas, Eduardo White, Elías González, Fredy González, Jorge Medrano, Nicolás Cubas, Aníbal Cedeño, Hipólito Cubas, Cecilio Hazelwood, Waldemar Osorio, Demóstenes Rodríguez, Jorge Camacho, Arturo Rivera, Rodolfo Aguilar, Diomedes González, Jorge Rojas, Yito Barrantes, Hugo Spadafora, Serafín Mitrotti, Camilo Pérez, Eduardo Carrera, Efraín Guzmán, Armando Morán, Alcibiades Vásquez, Daniel Simone, Diego Villarreal, Nicolás Van Kleff, César Cajar, Alexis Guerra, Félix Gómez, Luis González, Juan Arza, Jorge Bonilla, Francisco Concepción, Moisés Giroldi, Diodider Julio, Nicasio Drake, Feliciano Muñoz, Eric Murillo, Ismael Ortega, Edgardo Sandoval, Juan Tejada y Raymond Dragseth.
Los días, después de 31 años de zozobra, transcurrían igual para Dominga Bethancourt, de 96 años, hasta que el teléfono sonó, hace unos días, y una voz femenina dijo: "buenas tardes, deseo hablar con Alcibiades".
Y es que "Chivale", de 33 años, como le decían al hijo de Dominga, desapareció hace tres décadas, en 1971 y a la fecha es poco lo que se sabe, sólo que "sus ideales sociales lo mataron", expresó su sobrina Maritza Maestre y vocera del Comité de Desaparecidos de Panamá Héctor Gallego (COPADEPA - HG).
Aquel timbrazo, el segundo en pocas semanas, hizo revivir en la familia un indescriptible sentimiento de nostalgia y en algunos, de ira, al no encontrar respuestas, "ni saber qué pasó, qué le hicieron a Chivale"...
"Yiyo" (Domingo), el hermano de "Chivale", que lo vio por última vez aquella tarde del 16 de febrero de 1971, cuando lo retuvieron en el cuartel del G-2, atendió.
"Sólo me dijeron que querían hablar con Alcibiades Bethancourt porque se había ganado una beca para estudiar Inglés. Yo les dije no, él no está y me cerraron", recuerda "Yiyo.
La noche del 15 de febrero, a eso de las 11:00, la pasividad de la penumbra propia de la hora, en la residencia de los Bethancourt en Calle 15 de Santa Ana, fue interrumpida por la desesperación de los agentes del G-2 por encontrar a "Chivale". Allanaron la casa, comandados por el militar Melvin Walker y buscaron "hasta debajo del piso". El momento permanece vivo en la memoria de "Minga", como conocen a esta madre de ocho hijos, de los que le sobreviven cuatro.
Sin vacilar se ofreció a contarnos la historia con lujo de detalles y para ello prefirió estar de pie. "Yo les dije que por qué lo buscaban y no me respondieron", nos narró "Minga", una mujer de baja estatura a quien sus casi 100 años sólo han logrado pintar de blanco su cabellera y restado agudeza a su audición.
Afuera, en un auto, un sujeto esperaba al quinteto que había iniciado la búsqueda afanosa. Antes de irse confundieron a Alcibiades con dos de sus hermanos, Luis Enrique y "Yiyo" y de no ser por la insistencia de la esposa del primero, las aclaraciones de la madre de ambos y la negativa del hombre que esperaba en el vehículo para identificar el objetivo, "se los hubieran llevado".
El teniente Mascuñana, quien pertenecía para entonces al G-2, apareció después, a eso de las 2:00 de la madrugada. "Minga" se sintió confiada porque él "era como mi hijo. Se había criado con Luis, Chivale y los demás"... "yo le daba comida y su papá me decía Minga no lo ayudes, este hijo mío es malo". Esa mañana, Mascuñana se llevó a "Yiyo" en un helicóptero a Punta Chame, donde nació y se crió Alcibiades, porque para entonces ya estaba al tanto de que él estaba allá pescando.
Llegaron al pueblo . Yiyo iba amenazado por un arma como garantía de que "Chivale" se entregaría y así fue. Poco después ambos estaban de regreso en Panamá en el cuartel del G- 2. "En el viaje mi hermano no me dijo nada, venía callado", recuerda "Yiyo", y replica: "aunque yo no creía que "Chachi" ( Mascuñana), podría hacernos esto".
Inició el vía crucis de la búsqueda. Solicitudes desde los más influyentes personajes de la política criolla hasta al propio "hombre fuerte" de Panamá resultaron infructuosas. "Nunca más lo vimos".
Mientras Minga se llevaba la mano a la cabeza, su voz tenue tomó fuerza al preguntar: "Ay, Dios mío, ¿por qué Chachi nos hizo esto?, ¿por qué?". Y aunque las llamadas parecen ser la acción de algún "descorazonado", aún las dudas y la desesperación están allí, mientras la familia espera ansiosa los resultados de las pruebas de ADN.