El empresario y ex sacerdote español Pedro Hernández Rabadam, detenido por su supuesta vinculación con un envase de jugo Borden Galáctica que provocó la muerte de la menor Elba Góngora Del Cid, denunció que bajo la figura de la "detención preventiva" ya tiene cuatro años de guardar presidio sin que las autoridades aceleren su caso.
Hernández Rabadam se quejó que en su caso han dado una interpretación subjetiva, ya que le están aplicando una norma caprichosa en el sentido que él es extranjero, acusación que refuta porque tiene 30 años de residir en el país, con esposa e hijos panameños.
Afirmó que está dispuesto a someterse a las autoridades y que se realice un juicio para que se determine su responsabilidad en la muerte de la menor, pero calificó como una injusticia el limbo jurídico que enfrenta actualmente en El Renacer.
Recordó que como propietario de una empresa dedicada a la comercialización de diversos productos, compró los jugos a una fábrica autorizada y la misma empresa los llevó a su bodega, sin que él supiera que una de las cajas estaba contaminada con cocaína.
Agregó que la caja donde estaba la bebida contaminada reposó en su bodega a espera que el propietario fuera a retirarla, pero al pasar más de cuatro meses, decidió deshacerse para lo cual contaba con el permiso de las autoridades correspondientes, sin embargo, fue en ese momento cuando alguien sustrajo el jugo del inventario. Se preguntó por qué el padre de la menor, Eduardo Góngora Watson, no está detenido, porque de acuerdo con Hernández Rabadam, aquel sustrajo el jugo de la bodega de su propiedad.
El empresario español, quien se retiró de la práctica del sacerdocio, identificó a la jurista Maribel Vega como la abogada que luego de cobrarle fuerte suma de dinero, tiene más de ocho meses de no conversar con él para conocer del caso.
Recalcó que no tenía intenciones de provocar la muerte de nadie y pidió a las autoridades que investiguen al padre de la niña que en varias oportunidades cambió la versión de cómo había adquirido el jugo que le llevó a la infortunada menor.
En su momento las autoridades de investigación descubrieron que el jugo había sido extraído de un local de almacenaje ubicado en Juan Díaz, lo que permitió posteriormente detectar la existencia de 999 cajas de jugo con las mismas características al ingerido por la niña.