El objetivo es propiciar la cooperación conjunta entre las instituciones para la realización de proyectos de índole cultural educativo.
Ellos son de Ailigandi, en la Comarca Kuna Yala.
María no se repone de la pérdida y con únicamente mirar las fotografías de la niña, sus cuadernos y libros, sus se llenan de lágrimas.
"Era mi bebé", cuenta, mientras trata de buscar una respuesta a su sufrimiento.
A ella le cuesta aceptar que las llantas de un "diablo rojo" se llevaron al ángel que todas las tardes la esperaba, corría a abrazarla y le decía: "te quiero mucho mamá".
Ella la abrazaba fuerte junto a su pecho y le susurraba despacito: "te adoro hija mía".
A María, una mujer que aún se ve con fuerzas, al contar a Panamá América lo difícil que ha sido esta muerte, se le quiebra la voz y llora.
Contó que esa mañana, antes de ir al trabajo, le dio un beso y la niña la abrazó.
Eso pasó a las 5: 30 de la madrugada.
"Mami, Dios le bendiga", fueron sus palabras y se acostó junto a ella antes de partir para el trabajo.
La pequeña María Magdalena, el día del hecho, venía de donde la tía en El Palmar, junto a su hermana Marlene, quien realizaba un trabajo de mecanografía.
Las dos fueron arrolladas por el bus a las 5: 40 de la tarde, pero la niña murió en el lugar.
María iba llegando a la casa cuando le avisaron del hecho. Corrió al lugar y al ver a los dos niñas en el piso pensó que ambas habían muerto.
Pero, entre la gente vio cuando Marlene abrió los ojos y movió los dedos.
La niña estaba cubierta de sangre en la calle y sin movimiento.
Marlene contó a este diario que el chófer del bus las vio a ambas mientras cruzaban la calle.
Dijo que cuando bajaron del bus, el chófer estaba pitando para que se quitaran de la vía, pero no podían hacerlo, ya que de lado contrario pasaban vehículos.
"Él estaba acelerado por que yo pasara rápido. Después nada más sentí que me dio en la cara", describió.
Su hermanita, que estaba agarrada de su mano, se le soltó. Apenas alcanzó a oír cuando se cayó.
María lamentó lo ocurrido; sin embargo, pidió justicia, ya que se cree que el conductor del bus estaba haciendo competencia con uno de Capira.
La mujer, con el rostro triste, resume todo en que su casa no volverá a ser la misma.
En el distrito de Arraiján hay una población de 64 mil 772 personas, según el último Censo.
Este distrito quedó separado de Panamá cuando se construyó el Puente de Las Américas.
Con la construcción del puente Centenario se le facilita a las personas la llegada de Arraiján hacia la ciudad y viceversa.
En estos momentos, en el sector se amplía la carretera por parte de la empresa M&S Corporación, por lo que algunos dijeron que hay problemas en la parada donde ocurrió el accidente porque no hay espacio para que el bus entre.