La obra cumbre de la presidenta Mireya Moscoso, antes de concluir su periodo de gobierno, sería la construcción del segundo puente sobre el Canal. Pero lo que inicialmente era un gran proyecto, podría convertirse en una pesadilla.
Ello es así, porque esta millonaria obra se está cimentando sobre terreno debilitado, por la existencia de unas cuatro fallas tectónicas que pudieran constituirse en un riesgo para la construcción.
Este peligro ha sido advertido por los propios proponentes de la obra, lo que los llevó a aprobar un crédito adicional de entre B/.6 millones y B/.7 millones para cubrir los inconvenientes que resultaron durante el inicio de la obra.
La peligrosidad de esta obra ha generado diferencias entre los conocedores en la materia, ya que algunos geólogos advierten que un movimiento telúrico podría causar importantes daños, mientras otros desestiman esta posibilidad.
A pesar que se denunció el incremento en el costo del diseño y construcción del segundo puente sobre el Canal de Panamá, la Asamblea Legislativa aprobó un crédito adicional para el Ministerio de Obras Públicas (MOP), con el fin de que realice la addenda a favor de esta obra.
Durante la licitación de la obra, adjudicada a la empresa Bilfinger Berger AG, voceros del Gobierno, sostuvieron que la construcción del segundo puente estaría por debajo del costo oficial, sin embargo, con este nuevo crédito el monto se acerca cada vez está más al precio oficial, que es de B/.106 millones.
Actualmente, el costo de la obra supera los B/.103 millones, pero las autoridades han dicho que no se solicitará un nuevo crédito o addenda para la culminación de la majestuosa obra.
De acuerdo con la Gaceta Oficial, el monto total del contrato ha sufrido aumentos debido a actividades y a trabajos extraordinarios que no pudieron ser previstos por el Estado, ni por el contratista al momento de la licitación. Pero no amplía sobre las causas que motivaron este incremento.
No obstante, El Panamá América conoció que la causa principal es la debilitación del terreno donde se lleva a cabo la obra, lo que obligó a tomar precauciones contra posibles movimientos sísmicos, lo que incidió en el aumento del precio estimado.
Los trabajos realizados, que han avanzado por arriba del 35%, incluyen drenajes adicionales, variaciones en los estribos y movimientos de tierras, en cuanto a las vías de accesos; mientras que en las torres principales ya alcanzan los 64 metros de altura.
Se espera que el puente esté concluido para el 15 agosto del 2004, a pocos días de que la presidenta Moscoso entregue el mandato, lo que pudiera relacionarse con la premura en que se lleva la obra sin considerar los gastos que represente.
Este crédito fue otorgado luego de algunas complicaciones que se dieron con la empresa que se ganó el diseño del puente, por lo que el ministerio se vio obligado a resolver administrativamente la elaboración del diseño.
Esto generó la necesidad de incluir algunos trabajos adicionales no considerados en la transición del diseño conceptual al diseño en detalle, por lo que el costo final será de B/.103 millones, explicó Quirós a los legisladores que integran la Comisión de Presupuesto.
En tanto, voceros de la empresa Bilfinger Berger AG han aclarado que sólo son contratistas de la obra y se rigen por lo que el patrono, en este caso el Estado, les exija. Asimismo dijeron que sólo pueden dar información sobre las medidas exactas de la obra para que no se mal informe, pero no así de detalles estructurales.
Las discusiones a nivel internacional sobre los riesgos que implica construir cerca o sobre fallas han sido numerosas. En el caso de Managua, Nicaragua, se han cuestionado fuertemente las evidencias provocadas por los movimientos telúricos. Por ejemplo, el último evento sísmico provocó la ruptura de tres de las 14 fallas que atraviesan la ciudad, desviando sus grietas alrededor de las edificaciones.
Sin embargo, autoridades y expertos sismólogos de ese país centroamericano discuten fuertemente las leyes que prohíben construir cerca o sobre fallas superficiales que son las que más amenazan la existencia de edificaciones.
Por ejemplo, en Costa Rica existe una regulación que prohíbe las construcciones a menos de 15 metros de la falla, y mucho menos sobre ellas. A diferencia, la experiencia en El Salvador ha sido desastrosa al construir cerca o sobre fallas.
Este país ha sido afectado en varias ocasiones por temblores de alta intensidad, los que han causado la ruptura de segmentos de fallas a tal punto que los edificios han quedado sepultados.
En estos países las reglamentaciones indican que si se construye cerca o sobre una falla, lo importante es que se tenga un buen control geológico con un mapa bien detallado del área vecina a la construcción, permitiendo al ingeniero de diseño tomar las medidas de precaución basadas en la existencia de la falla. El peligro existe cuando se construye obviando las amenazas y no se toman las medidas de refuerzo de la estructura, ya sea en una casa, edificio o puente.
Pero, este no es el caso de Estados Unidos, donde construyeron el puente "Golden Gate" sobre fallas geológicas activas y hasta el momento no han representado ningún peligro para los usuarios de la vía o para la obra.
Para la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), este no es el caso de Panamá, sin embargo, señalan que existe la Comisión de Reglamento Estructural Panameño (REP), elaborado en 1994, que regula la construcción de estructuras.
Anteriormente, este reglamento zonificaba a Panamá mediante una escala que medía la constancia sísmica, de 0 a 4 grados, y dependiendo de éste se exigen a las construcciones diseños sismoresistentes. A los edificios que superan los 15 pisos de altura se les exige la colocación de un acelerógrafo, aparato que mide la magnitud de un movimiento sísmico.
Para la SPIA, ante la existencia de una falla geológica lo más recomendable es alejar la construcción de esta zona, para evitar posteriores daños a la estructura producida por el movimiento de tierras. En otros países las áreas donde existen pequeñas fallas son utilizadas para la construcción de parques y lugares de diversión.
Según el director de la Oficina de Proyectos Especiales del MOP, Marco Julio de Obaldía, la obra está más avanzada de lo programado, pues la empresa lleva un excelente ritmo en la construcción y se espera que se inaugure esta obra el 15 de agosto de 2004.
El contrato de la construcción entró en vigencia el 16 de marzo de 2002. El diseño del puente es atirantado sobre una plataforma de 6 carriles, de mil 52 metros de largo con una luz central de 420 metros entre las torres de 180 metros de altura cada una, y tendrá unos 80 metros sobre el nivel del agua.
Según lo programado, las torres estarán terminadas para enero próximo, mientras que el viaducto este estará concluido en septiembre de 2003 y el oeste en mayo del 2004.
Los trabajos del tablero se iniciarán concluida la primera etapa de las torres en septiembre y acabarán en agosto del 2003. Los cables o tensores que sostendrán las plataformas de las vías se colocarán simultáneamente. Al tiempo que se pretende tener concluida la colocación de los barandales y las superficie de rodaduras. Se prevé que el segundo puente sobre el Canal tenga un periodo de vida de unos cien años.