LA BAJA presión de agua y el mal estado de los hidrantes de la ciudad ha puesto a sudar más de una vez a los bomberos. Hace unos días se repitió la historia. El 31 de enero, a eso de las 7: 25 a.m., un incendio arrasó con varios locales comerciales, localizados entre calle H y calle 17 en el corregimiento de Santa Ana.
Además, se propagó hasta un depósito ubicado en el edificio 14-43, donde había tanques de gas y material tóxico, por lo que los 58 "camisas rojas" permanentes y voluntarios tuvieron que utilizar tres carros tanqueros para que los abasteciera de agua. La escena fue desesperante, pues los hidrantes estaban dañados y la presión era poca.
Igual situación se ha registrado en fuegos anteriores, donde los bomberos tienen que hacer milagros para sofocar las llamas.
Un recorrido realizado por Panamá América sirvió para observar la falta de mantenimiento de la mayoría de los hidrantes localizados en la ciudad de Panamá.
Con cadenas oxidadas y una pintura, que al parecer era amarilla, se localizan en algunas esquinas, aunque en ocasiones están ocultos entre herbazales, lo que impide ubicarlos en caso de urgencia.
Pero, ¿quiénes son los encargados del mantenimiento? En el departamento de Relaciones Públicas del Cuerpo de Bomberos de Panamá señalaron que el encargado del "tema hidrantes" es el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
Para el ingeniero Andrés Robleto, de la gerencia metropolitana del IDAAN, el problema de la baja presión de agua en los hidrantes es "cosa del pasado".
Cada vez que hay un incendio, ellos proceden a realizar cierre de líneas para que la presión se ubique en el área donde se está registrando el incendio.
Señaló que realizan la debida inspección de los hidrantes para abrirlos y engrasarlos y en caso de que hayan resultados con daños por algún accidente y exista un parte policivo, se le cobra al responsable.
Por otra parte, Robleto manifestó que hay responsabilidad compartida en el caso de los hidrantes.
Explicó que hay personas que los manipulan para abastecerse de agua y es por esto que los encontramos goteando.
"Ninguna persona está autorizada para reubicar los hidrantes", aclaró.
Agregó que el mayor usuario es el Cuerpo de Bomberos, por lo que ellos tienen la posibilidad de decidir, en última instancia, la ubicación y la cantidad de hidrantes que debe haber en una barriada.
"Si existieran muchos hidrantes dañados, los bomberos permanentes y voluntarios no pudieran realizar sus prácticas", indicó.
Según se ha podido conocer, muchos de estos aparatos tienen más de 30 años, por lo que presentan fugas y no regulan la presión del agua, mientras que otros están deteriorados en su base o han sido afectados por vehículos al accidentarse.
El costo de un hidrante es de B/.900, lo que agregado a la mano de obra y otros materiales utilizados, suma B/.1.881.25.
Aunque la norma exige que cada 150 metros exista un hidrante, no hay un registro de la cantidad de hidrantes en la ciudad de Panamá.
En una ocasión, el Cuerpo de Bomberos efectuó una inspección de 1, 600 hidrantes y 500 resultaron en buen estado, el resto estaban dañados o con baja presión de agua.
Aunque la planta potabilizadora de Chilibre envía 155 millones de galones de agua diariamente, la baja presión en los hidrantes es evidente. Pero, ¿a qué se debe él problema?
Según Andrés Robleto, del IDAAN, la situación se registra debido a la irresponsabilidad de las personas, por ejemplo, en corregimientos como Calidonia, Santa Ana, Curundú, San Felipe y El Chorrillo, donde han amanecido sin agua potable porque abren los hidrantes sin permiso.
Con la ampliación de la potabilizadora de Chilibre, alrededor de medio millón de personas que antes no tenía agua, están siendo beneficiadas las 24 horas del día.
No obstante, otro de los problemas de la baja presión en los hidrantes, también se debe a la rotura de tuberías, debido a que éstas tienen más de 30 años.
Sin embargo, Robleto explicó que el IDAAN se ha encargado de solucionar los problemas.
Los trabajos de ampliación terminaron el año pasado y se garantiza el suministro de agua potable hasta el año 2025 para las poblaciones de Panamá centro, San Miguelito y el sector Este.
Para la ampliación, fue necesaria la instalación de seis nuevas bombas que tienen un costo de cerca de B/. 300 mil cada una, lo que hace una inversión de unos B/. 2.4 millones.
Hasta el momento no han tenido problemas con el funcionamiento de la planta potabilizadora de Chilibre, señaló.