Nación

A falta de vertederos, la opción es no generar basura


A diferencia de Panamá, donde la basura se produce en forma desmedida y abunda por todos lados, Japón, un país del primer mundo, con una cultura milenaria y una tecnología envidiable, ya no tiene dónde depositar sus desechos y su objetivo ahora es no producirlos. Según Shinichi Nakamura, jefe de Relaciones Públicas de la Oficina del Medio Ambiente, su país se preocupa porque la población tome conciencia y no genere basura, pues los lugares donde depositarla son limitados.
Muchas son las medidas que ha ejecutado Japón para reducir sus niveles de contaminación y tarde o temprano, los panameños tendrán que hacer lo propio, tanto en el manejo de la basura, como en materia de medio ambiente, advirtió el experto. Indicó que cuando la nación asiática tomó conciencia del daño ocasionado a la Bahía de Tokyo y del grave problema en materia de basura, se inició un programa de reciclaje de los desechos y la instalación de plantas de tratamiento, pero eso fue hace más de 40 años.
En la actualidad, en Panamá se observa un crecimiento desordenado y se vive una gran disyuntiva: la necesidad de aplicar cuanto antes un programa para el saneamiento de la Bahía, con la agravante de que su costo, se estima, supera los B/.300 millones.
Sin embargo, las esperanzas que se tenían depositadas en este proyecto, se ven cada vez más distantes, porque para el gobierno japonés (que podría financiarlo) todo depende de las reformas a la ley del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) y del proyecto que presente Panamá al respecto. Mientras, en Japón, a pesar de no contar con depósitos de basura, no se observan desperdicios en las calles, porque sus ciudadanos siguen un estricto control de los desechos.
ORIGENES
El rápido desarrollo económico de Japón en la década de los sesenta, llegó acompañado de la contaminación del aire y de los ríos, así como de otros peligros para el medio ambiente, lo que motivó que el gobierno se preocupara por buscar medidas para frenar ese mal. "Hace 40 años, una fábrica de Tokyo echaba gran cantidad de humo al medio ambiente, al tiempo que los autobuses emitían gases contaminantes", relató Nakamura.
Explicó que cuando se quema petróleo se produce mucha contaminación por la emisión de monóxido de carbono y dióxido carbono, que hacen daño a la salud. Mostrándonos un recipiente con Partículas Suspendidas en el Aire (SPM, por sus siglas en Ingés), indicó que la principal causa de contaminación son los vehículos de diesel, que producen alrededor de 120 mil SPM por día, las cuales contienen sustancias cancerígenas.
A raíz de esta situación, el gobierno aprobó la Ley General sobre el Control de la Contaminación Ambiental en 1967, que sentó las bases de los estándares ambientales, y en 1971 creó la Agencia para el Medio Ambiente. Ambas organizaciones comenzaron a aplicar medidas severas para evitar la contaminación y fomentar la protección del ambiente.
Según Nakamura, el gobierno metropolitano de Japón está analizando la posibilidad de aumentar el impuesto del diesel, como una de las medidas para frenar la contaminación. Agregó que las sanciones aplicadas contra las industrias que sobrepasan los estándares establecidos ayudaron a restablecer la fauna y flora del país. "Si las industrias sobrepasan los estándares, son sancionadas e inclusive suspendidas sus licencias", acotó.
Informó que para mejorar el medio ambiente no todas las reglas tienen que ser iguales. Por ejemplo, aquellos lugares de mayor población, requieren normas más severas y diferentes a los de menor densidad. Explicó que, en el caso de Panamá, las normas que se apliquen en la capital no tienen que ser las mismas de Las Palmas en Darién.
Las 3/4 partes de la suciedad orgánica de Japón, proviene de las plantas de tratamiento, y 0.8, de las fábricas. Con la aplicación de las nuevas normas ambientales, muchas de las fábricas se fueron a otras prefecturas e inclusive, salieron del país para establecerse en territorios donde los controles son más suaves, relató Nakamura.
"Ahora esas empresas están produciendo contaminación en los países asiáticos, lo que es un gran problema, porque contaminan el exterior", enfatizó. Añadió que, producto de estas medidas, las aguas de la Bahía de Tokyo han vuelto a ser limpias y los peces volvieron. También el motor de gran parte de los taxis en Japón, es a base de gas propano, es decir, no usa gasolina.
TRATAMIENTO Y RECICLAJE
Japón, con 120 millones de habitantes, tiene que aplicar mecanismos para limitar su generciòn de basura y por ello, creó una Ley Básica de Reciclaje y de Manejo de la Basura. Según las estadísticas del Ministerio de Salud y Bienestar, cada japonés genera 1.1 kilogramos de basura por día y la montaña de residuos sigue creciendo. En tanto, un hogar panameño produce un promedio de 4.5 kilos de basura, lo que representa 1.2 kilos por persona.
En Panamá el volumen diario de desperdicios que recoge la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD) en las ciudades de Panamá y Colón es de 1,200 toneladas. La población servida en Panamá es de 627,913 habitantes; San Miguelito 323,536 y Colón, 132,017. Las medidas más eficaces aplicadas en el país asiático, se circunscriben a la no generación de la basura y reducir el uso de los recursos. Por ejemplo, el agua que se usa en el servicio higiénico ya es tratada por la Estación de Alcantarillados.
También el papel es reciclado para volverse a usar, y cuando ya no se puede reciclar, se usa para papel higiénico. En Tokyo, que es una ciudad de rascacielos, se construyó un sistema de calefacción y de aire acondicionado central, para ahorrar energía y disminuir los niveles de contaminación. Nakamura planteó que la basura proviene de tres áreas: la que de los hogares, la de oficinas y la del sector industrial, que es considerada la más peligrosa. No obstante, se divide en peligrosa y no peligrosa, y cada una requiere un tratamiento especial.
Subrayó que de la basura industrial sale material dañino que, en el peor de los casos, causa la muerte de las personas. Precisó que cada prefectura controla su basura. Las municipalidades se encargan de la basura segura que sale del hogar u oficinas, mientras que las empresas privadas se encargan del manejo de la basura industrial. Se informó que la mitad de la basura en Japón sale de las plantas industriales, otro porcentaje procede de la demolición de edificios o del sector construcción, sin embargo, el gran dilema es dónde depositarla.
ESCASEZ DE SITIOS
La población japonesa ha sido educada en el tratamiento de la basura y la divide de acuerdo con la clase. Existen tres recipientes en prácticamente todos los sitios públicos: uno para depositar las latas, otro para el papel y el otro para los residuos de alimentos. El gran problema que enfrenta el país es que, al no existir sitios donde botar los desechos, comienza el abandono ilegal.
Nakamura señaló que en la actualidad la mayoría de la basura es tratada en los Centros de Incineración y luego las cenizas son depositadas en Tama (una ciudad que se construye con cenizas). La crisis que vive Japón de no tener dónde depositar su basura, no es solo característica de esta nación, sino de la mayoría de los países desarrollados, los cuales sobrepasan su capacidad. En Estados Unidos, funcionarios municipales que se desesperan por hallar soluciones, han cargado trenes con desechos sólidos para ir a botarlos en medio del desierto.
Inclusive, los países industrializados han llegado al punto que exportan sus desperdicios a las naciones pobres. Lo ideal sería que Panamá, para no afrontar la crisis de las naciones industrializadas, adopte medidas para el tratamiento de la basura y su población se vaya acostumbrando a no generarla, porque ni siquiera existen los recursos para construir los vertederos y plantas de tratamiento que se necesitan.
ALTERNATIVAS
De acuerdo con informes recopilados en Internet, éstas son algunas de las alternativas viables al actual "problema de la basura", donde se enumera qué se debe hacer con los desechos: Con resto de alimentos: abono orgánico, tierra para plantas, lumbricultura y alimentos para cerdos y otros animales. Con plásticos: mediante el reciclaje, se pueden hacer bolsas, bancos, juegos para parques, postes para campo, baldes, baldosas, balizas, útiles escolares, láminas para carpetas o tarjetas y cerdas para diversos cepillos.
Para reutilizar las botellas, se lavan para rellenado. También pueden confeccionarse nuevas botellas y otros productos de vidrio mediante el reciclaje. Los vasos desechables pueden utilizarse como macetines. Con envases tetra brick se puede recuperar el papel o planchas de aglomerado para confección de distintos muebles. Con escombros: relleno de terrenos, de caminos, y en general rellenos para la construcción.
Con maderas: diversos muebles, láminas, juguetes o fuente de energía. Con cajones de madera: juguetes y juegos. Con restos de poda y de jardinería: abono o fuente de energía. Con papeles y cartones: mediante reciclado, otros papeles y cartones. Con muebles y electrodomésticos rotos: reparación o recuperación de materiales. Con metales en general: mediante el reciclaje, se evita usar nueva materia prima, a la vez que se ahorra energía. Algunos metales que deben ser recuperados para reciclar son: oro, plata, cobre, bronce, estaño, plomo, aluminio y hierro.
Con latas de aluminio: mediante el reciclaje, se pueden hacer nuevas latas. Esta es una de las técnicas utilizadas en Panamá. Con latas de acero: se pueden reutilizar como macetas para plantas, o fundir. Con tanques y bidones plásticos y de acero: juegos para parques, depósito para clasificación diferenciada de desechos o recipientes de basura. Con trapos y restos de ropa vieja: nuevos tejidos.
Con huesos de animales: fertilizante y alimento para animales. Con neumáticos gastados: juegos de parques, vallas de seguridad y relleno de carreteras. Con tubos a gas de mercurio: recuperación del mercurio. Con pilas de botón: recuperación de metales como mercurio, cadmio y plata. Estos proyectos de recuperación de materiales son convenientes, no sólo por la conservación del medio ambiente, sino que constituye una fuente de ingresos para personas, que encuentran un empleo en forma directa e indirecta con el proceso de reciclaje.
ALGUNAS CIFRAS CUENTAN LA HISTORIA
En Estados Unidos, las personas usan cuatro veces más acero y 23 veces más aluminio por persona que sus vecinos mexicanos. El japonés promedio usa nueve veces más acero que el chino promedio. Entre mediados de los años 70 y fines de los 80, en América del Norte la cantidad de basura aumentó de 633 kilos a 826 kilos al año por persona; 341 a 394 kilos al año en Japón; y de 227 a 336 kilos al año en Europa.
Pero si en los cálculos se incluye la basura industrial, cada habitante de los países ricos, agrupados en la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), producía en 1990 un promedio de 10 toneladas de basura. Los países de la OCDE son responsables de dos tercios de los desechos industriales de todo el mundo y de 90% de sus desechos químicos peligrosos. Sólo en Reino Unido, se usan cada año 7,7 millones de toneladas de papel, de las cuales 5,5 millones de toneladas terminan en rellenos sanitarios.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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