Los miles de asistentes a los desfiles en las avenidas Nicanor de Obarrio y España, disfrutaron de presentaciones preparadas durante meses por las diferentes organizaciones.
Sin embargo, un pequeño inconveniente se encontraron a la hora de una necesidad fisiológica: faltaban sanitarios.
Los pocos comercios de expendio de comida fueron recelosos y sólo daban paso a los servicios a quienes presentaban la prueba de compra.
Esto sucedió en un restaurante de comida rápida en Calle 50, donde acudieron personas que sólo necesitaban un baño, pero fueron cercadas por el guardia de seguridad, por órdenes de la gerencia.
Incluso una dama amenazó con "hacerse aguas" en el pasillo si no le permitían pasar. Al final ella, como otros, tuvieron que "consumir para orinar".