El ex magistrado del Tribunal Electoral, Guillermo Márquez Amado, consideró que los inconvenientes y denuncias que se originaron por la adjudicación de curules legislativas obedecen a que las personas involucradas con el conteo no se habían preparado bien para el manejo del sistema.
Agregó que también puede ser que no se brindó la suficiente capacitación a los representantes de los partidos políticos en las mesas de votación.
Márquez indicó que en las Juntas de Escrutinio y las mesas de votación deben estar personas bien preparadas en este tema y con mucha capacidad.
De acuerdo con el ex magistrado, el sistema de adjudicación de las curules en los circuitos donde se escogen más de un representante trata que las minorías de alguna manera logren tener una voz que los represente.
El sistema debe estar diseñado de manera tal que permita que aquellos que tienen las mayoría de los votos sean electos, y al mismo tiempo que la minoría esté representada, indicó Márquez.
El ex magistrado explicó que los partidos que obtienen cociente, son los que tienen mayor cantidad de votos y se entiende que por ello son mayoría en la Asamblea Legislativa, pero los partidos que tienen medio cociente son minorías, sin embargo, por haber llegado a medio cociente se le da el derecho a estar representado en este Organo del Estado.
Para Castillo, a pesar que los mecanismos para elegir a los legisladores no es difícil, si es indispensable verificar esta norma. "El gran problema está en la demora de la entrega de las actas originales a las juntas circuitales de escrutinio. Sumar 200, 300 o 400 actas no es difícil, pero hace falta más dinamismo de los integrantes de las juntas, con el objetivo de propiciar credibilidad y proporcionar los resultados a tiempo", explicó Castillo.
Añadió que las curules por residuo, destinadas a los candidatos más votados, por lo general se la adjudican los colectivos políticos grandes.
Para Dalia Bernal, electa como legisladora del circuito 8-6 por el partido Cambio Democrático, el sistema de recuento de votos debe cambiarse porque el objetivo con el que fue creado se desvirtuó. La idea era dar a los partidos pequeños igual participación que a los grandes, pero en su caso, si no hubiese sido por la presión del presidente de Cambio Democrático no hubiese obtenido la curul.
"Ricardo Martinelli llamaba a cada momento y acudía de dos a tres veces al lugar del recuento", sin él, afirma Bernal, no tendríamos el medio cociente porque el Partido Revolucionario Democrático se hubiese llevado todas las curules porque ellos exigían y siguen exigiendo por tener mayor cantidad de votos.
Al preguntarle si se sentía segura acerca de su proclamación por la impugnación interpuesta por el legislador perredista Felipe Cano, Bernal respondió que su participación fue limpia y que ni ella ni su partido permitirán que se le quite su puesto, que ganó en buena ley.
El magistrado del TE, Dennis Allen, comparte la opinión de su colega Eduardo Valdés Escoffery de que los circuitos plurinominales son una pesadilla, porque para él lo ideal serían los uninominales, donde no se dan problemas, pero de esta manera se violaría la Constitución que busca la representación de los partidos pequeños en la Asamblea.
"Esta forma de representación proporcional que se aplica en Panamá es la que produce después, cuando vienen las proclamaciones, las disputas, impugnaciones y cuestionamientos. Es una fórmula muy rígida, pero se aplica para proteger la representación proporcional y la presencia de las minorías", declaró Allen.
Agregó que algunos han abogado, él entre ellos, por la posibilidad de crear en todo el país distritos electorales únicos. Si la Constitución permitiera que el territorio nacional se dividiera en 78 distritos uninominales no tendrían ningún problema, ganaría sin discusiones el más votado.
Empero, se alega que esa fórmula favorecería sólo a los partidos políticos grandes, los que tienen mayor capacidad organizacional.
Entonces, indica el magistrado, se plantea una disyuntiva, la posible reforma a la Carta Magna para dividir el país en circuitos uninominales (serían 78) o disminuir la cantidad de legisladores a 50 y dividir el territorio nacional en esa misma cantidad de circuitos uninominales, con lo que se acabaría el problema. "Hubiese uno que otro impugnado, pero sería por diferencias mínimas", sostuvo.
En las impugnaciones se analizan con mucho detenimiento si las mesas q objetadas se justifican o no.
La fórmula de elección de los legisladores procede desde inicios de la República, cuando después de que por mayoría siempre se eligieron, se inició un movimiento en todo el país para que la Asamblea Nacional, hoy Asamblea Legislativa, no estuviese compuesta únicamente por miembros de partidos mayoritarios.
Se hizo una reforma a la Constitución de 1946 para que los partidos minoritarios también estuviesen representados, para lo que se ideó la fórmula del cociente, medio cociente y residuo.
El cociente es la cantidad de votos válidos que tiene un circuito dividida entre el número de las curules que tendrá en la Asamblea. Por ejemplo, en un circuito con 20 mil votos válidos y 4 puestos en la legislatura el cociente sería 5 mil. Si un partido obtiene 6 mil votos tendrá derecho a un cociente. Ganará el candidato más votado de ese partido.
El medio cociente se obtiene de la división entre dos del cociente. Si el cociente es 6 mil votos, el medio cociente equivale a 3 mil. Los partidos que tengan esa cantidad o un poquito más tendrán derecho a disputarse las curules entre sus candidatos más votados, el partido que ya se haya adjudicado una curul por cociente no tiene derecho a participar del medio cociente.
Si el primer partido obtuvo dos curules con 10 mil votos y el segundo se hizo de una con 3 mil votos, el cargo legislativo restante se asignará por residuo, que según manifestó el magistrado Allen, son "todos contra todos sin importar el partido".
De todos los candidatos que participaron por ese circuito obtendrán las curules restantes quien más votos haya obtenido. De esta forma el partido más votado se lleva además de la curul por cociente, las otras.