Nación

Familia Bethancourt también espera justicia de autoridades


A sus 95 años Dominga Aparicio de Bethancourt aún espera sentada en la puerta de su casa con la esperanza de recibir noticias de su hijo Alcibiades, desaparecido el 16 de febrero de 1971, luego de ser arrestado por unidades de la Guardia Nacional.
Dominga reveló que la tragedia se inició la noche del 15 de febrero, cuando varias unidades de la Guardia Nacional, entre los que se encontraba Melbourne Walker, entraron por la fuerza a su casa, destrozaron los muebles y le amargaron la vida.
Eran como las 11:30 p.m. de la noche del 15 de febrero, cuando unos policías tocaron la puerta y otros se instalaron en el patio y detuvieron a su hermano Enrique Bethancourt por equivocación, a quien le preguntaban por el paradero de Alcibiades.
Esa noche la Calle 15 de Santa Ana fue tomada por las unidades de la policía y se arrestó a varios de los muchachos del barrio que aún se encontraban levantados y a todos les preguntaban si habían visto a Alcibiades.
Recordó que al día siguiente llegó a su residencia el entonces teniente de la Policía, Rubén Darío Mascuñana, quien desde su infancia era amigo personal de la familia, ya que constantemente comía allí y pasaba mucho de su tiempo de ocio con el propio Alcibiades Bethancourt.
Sostuvo que mediante engaños y debido al grado de confianza le reveló que su hijo se encontraba realizando faenas de pesca en Punta Chame, y posteriormente Mascuñana fue a buscarlo en helicóptero con un contingente policial fuertemente armado.
Detalló que durante la redada se detuvo a un pariente del exgeneral Manuel Antonio Noriega que fue liberado y posteriormente sacado del país, y que esa persona tenía conocimiento de a dónde sería llevado su hijo.
A su llegada a Punta Chame -relató- las unidades de la Guardia Nacional se desplegaron en toda la playa con armas de grueso calibre y que su hermano Erick se sorprendió porque el militar le había prometido que no se utilizaría la fuerza.
Mi hijo fue llevado al Cuartel Central en donde se le quitó la cédula y luego de ello nunca más lo volvimos a ver, a pesar de todos los esfuerzos realizados. Hasta con Noriega se intentó hablar, pero Mascuñana lo evitó, explicó.
A mi hijo se le formularon cargos vinculados con actos de terrorismo, pero sólo pertenecía a un grupo político universitario que se oponían a la dictadura militar, que en ese momento tenía muchos adversarios.
En tanto Maritza Mestre Bethancourt - sobrina del desaparecido- dijo que fue tratada muy mal por el entonces procurador de la Nación, Olmedo Miranda; los trató muy mal y nunca se le prestó atención a su denuncia.
Explicó que tras la caída en 1989 de la dictadura militar, a principios del siguiente año presentaron la denuncia de la desaparición de su tío, se ordenó la detención de Mascuñana, pero nunca se cumplió por razones aún desconocidas.
Dijo que en una declaración Mascuñana aseguró que había entregado a Alcibiades Bethancourt al entonces miembro del G-2, Nivaldo Madriñan Aponte, y luego nunca más tuvo noticias de su paradero.
Para Maritza el silencio y la ignorancia de lo ocurrido ha sido lo más difícil de sobrellevar, pero aseguró que su abuela nunca ha perdido la esperanza de conocer la realidad de lo ocurrido.
Recibimos muchas amenazas para que dejáramos las investigaciones y no presentáramos las denuncias. En una ocasión su hermano Erick recibió una llamada diciendo que acudiera a una entrevista en el área de Tocumen, que allí se le diría lo ocurrido a su hermano.
Aseguró que desde entonces Mascuñana ha guardado silencio y nunca ha revelado a dónde fue llevado su tío tras su detención, si recibió torturas o fue asesinado, o dónde se encuentran sus restos.
"No tenemos interés en que se reabra el caso, no tenemos odios, mi abuela está muy tensa, lo que queremos saber es dónde están sus restos y poder estar tranquilos; la justicia divina se encargará de sus asesinos".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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