Ningún familiar del sacerdote colombiano Jesús Héctor Gallego asistió ayer a los actos en recordación de los 39 años de su muerte y desaparición, en donde la comunidad y la Iglesia católica de Veraguas pidieron a las autoridades reabrir el caso para esclarecer los hechos de aquel 9 de junio de 1971.
Campesinos e indígenas de Santa Fe y otros distritos de la provincia realizaron misas, caminatas y piqueteos en las que solicitaron reabrir las investigaciones.
En Santiago, los actos se iniciaron con la manifestación de un grupo de campesinos e indígenas de diversas comunidades de la comarca Ngöbe Buglé.
El grupo se apostó a un lado de la vía Interamericana, en el cruce de Calle Décima de Santiago, y luego se dirigió hasta la Gobernación, donde culminó con un piqueteo.
En el distrito cabecera de Santa Fe, las comunidades campesinas y varias agrupaciones caminaron desde la que fue la casa del sacerdote Gallego hasta la iglesia donde monseñor Oscar Mario Brown ofició la misa.
Jacinto Peña, residente en el distrito de Santa Fe, una de las últimas personas que vio con vida al sacerdote, dijo que después de 39 años de su muerte o desaparición se pide a las autoridades que reabran las investigaciones tal como lo indicó el arzobispo José Domingo Ulloa.
Manifestó que las organizaciones campesinas e indígenas de Santa Fe y de otros distritos de Veraguas piden a las autoridades que las investigaciones sean concisas y den con la culpabilidad de quienes estuvieron involucrados en la muerte y desaparición del sacerdote, aquel fatídico 9 de junio de 1971.
Peña explicó que los campesinos de Santa Fe jamás van a dejar a un lado el legado de Gallego, porque aunque haya muerto, sus recuerdos están latentes en estas y en las futuras generaciones por la buenas acciones en beneficio de los más humildes de Veraguas, donde se inició como sacerdote.
Confirmó que a estos actos no asistió ningún familiar del sacerdote y que Edilma Gallego le llamó desde Colombia, para enterarse sobre los actos en memoria de su hermano.
En Santa Fe, en la plaza que lleva el nombre del sacerdote, hubo muchas muestras de solidaridad con las agrupaciones de los campesinos, que recordaban aquel 9 de junio de 1971, cuando desaparecieron al cura asignado a ese sector veragüense, uno de los más pobres y olvidados en aquella época.