Unas 75 familias precaristas residentes en la barriada Nueva Esperanza, en la comunidad de La Soledad de Santiago, viven ahora en condiciones infrahumanas.
Por la falta de servicios básicos, como el suministro de agua potable, los niños se están enfermando. "La mayoría padece de vómitos y diarreas, y lamentablemente no han podido recibir atención médica oportuna", manifestaron.
Flor González, una de las precaristas, informó que cerca de 135 personas humildes no tienen dónde vivir y su única esperanza es que las autoridades locales les regalen una vivienda digna.
Las personas viven en frágiles viviendas de cartón, que duran poco por las inclemencias del tiempo, y en medio del lodo.
En tanto, Elizabeth Manzané, otra de las madres invasoras que llegó a vivir a la barriada, declaró que decidieron invadir el terreno, porque la dura situación económica no les permite continuar pagando el alquiler de casas.
Dijo que duermen en el piso húmedo y lleno de lodo no hay luz eléctrica y consumen agua de un pozo improvisado.