Para el padre Polanco, quien es formador en el Seminario Mayor San José, la poca cantidad de aspirantes a curas sigue registrándose en el país, pero, a su juicio, no es que los panameños "no tengan vocación".
Aseguró que vocaciones sí existen, porque Dios nunca ha dejado a su pueblo sin la ayuda que necesita. A su juicio, lo que se da es una combinación de factores, como son la misma situación social, la tendencia, cada vez más marcada de los jóvenes, a seguir las cosas más fáciles y el entorno familiar.
No obstante, considera que la Iglesia ha estado en misión permanente en la promoción de vocaciones y el trabajo consiste en cambiar la mentalidad de la gente, es decir, se trata de un proceso educativo, que aunque lento está dando sus frutos.
Para el padre Polanco, existe otro factor, que es más fuerte y es el entorno familiar.
El sacerdote considera que las vocaciones sacerdotales tienen que cultivarse en el hogar, de lo contrario nunca van a darse. "No en vano se dice que el hogar es la iglesia doméstica, ahí es donde la gente comienza a responder a Dios".
También son frecuentes los casos de oposición familiar.
Considera que a los cristianos "nos hace falta crecer en ese sentido y descubrir que tener un hijo religioso no es perderlo", sino que constituye una ganancia de valor incalculable.
Aunque pareciera que esta situación va creciendo, el sacerdote asegura que existen signos positivos.
Ello es así, aseguró, pues están surgiendo otras alternativas, como es el hecho que venga al seminario gente madura, con formación universitaria.
Son personas que ya anduvieron mucho y se prepararon académicamente, pero que continúan con esa búsqueda, porque las cosas materiales no son decisivas para la felicidad de los seres humanos.
El padre reconoce que hoy día la misión no consiste sólo en atender parroquias o decir la misa. "No tenemos que esperar que los feligreses vengan, pues cada vez lo hace menos, sino que hay que buscarlos donde están".
La semana pasada concluyeron unos 49 jóvenes, de los cuales, cinco completaron su formación y ya no volverán y otros se van a su año de maduración.
Para el siguiente año, al Seminario Mayor San José aspiran ingresar unos 15 jóvenes, sin embargo, las estadísticas revelan que menos del 50% completa su formación.