Un llamado de atención al ministro de Salud, Camilo Alleyne, realizó la junta directiva del Colegio Nacional de Farmacéuticos, al darse una tercera prórroga hasta el 30 de noviembre del 2007 para poner en vigencia los Certificados de Intercambiabilidad de Medicamentos.
El gremio considera que la medida contenida en el Decreto No. 228 de mayo de 2007 no fue consultada, en momentos donde se debe dar cumplimiento a la calidad, seguridad y eficacia de las medicinas que son puestas a disposición de la población, como lo establece la Ley 1 de medicamentos.
"No podemos permitir esto, para favorecer a ciertos laboratorios", expresó Hernán Hernández, miembro de la junta directiva del Colegio de Farmacéuticos.
El Certificado de Intercambiabilidad garantiza la adquisición de los medicamentos que van a licitación en los tres niveles de riesgo sanitario, que son adquiridos por el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social.
La recomendación del estudio, hecho para el Ministerio por la firma Intracorp., es pasar a una etapa más avanzada de análisis de ingeniería de detalle, para afinar los montos de inversión y proyecciones.
En cambio, para el sector público se recomienda crear el ambiente necesario para que esta industria florezca, pues dado su bajo riesgo, el auge actual de los precios del crudo y de una creación de demanda independiente de biocombustibles, lo hacen un proyecto atractivo.
Actualmente en el país hay 29 mil hectáreas sembradas de caña, de acuerdo con estadísticas de la Contraloría General de la República.
Fernando Sánchez, director de Recursos Naturales e Infraestructura de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, considera que Panamá tiene ventajas competitivas para desarrollar el cultivo de caña, aunque advirtió que hay que hacerlo sostenible.
Por su parte, el estudio de Intracorp., sostiene que la limitación de materia prima en el país está dada por dos factores: la extensión territorial y el rendimiento de caña de azúcar por hectárea.
El estudio preliminar de suelos reflejó como resultado que en Panamá se puede recurrir a la siembra de 50 mil hectáreas de caña sin sacrificar la producción agrícola ni deforestar los bosques.