Tal como sucedió en el Gobierno anterior se inauguró el Puente Centenario sin haber culminado las vías de acceso. La historia vuelve a repetirse, esta vez, en el tramo del Corredor Norte que va desde Tinajitas a Brisas del Golf.
“Es una vía que no está lista”. A esta conclusión llegó el arquitecto urbanista, Álvaro Uribe, luego de realizar un recorrido por todo el Corredor con el equipo de Panamá América.
Desde la entrada de la carretera de 7.5 kilómetros, en Tinajitas se siente el peligro, debido a que los usuarios podrán encontrar desde niños, hasta mascotas compartiendo la autopista.
Uribe explicó que, aunque la carretera comunica con la ciudad en poco tiempo, lo menos que se debió hacer fue tomar las previsiones para todos los poblados por donde atraviesa la vía y construir la suficiente cantidad de puentes peatonales.
En todo el trayecto solo hay tres pasos elevados y por este motivo el Corredor se convierte también en una vía para los peatones que viven cerca del lugar y que no les queda otra alternativa que pasar por el medio de los autos y el equipo pesado.
No está pareja. El arquitecto explicó que esta calle “no se siente como una autopista verdadera”, porque no está pareja y hay mucho movimiento de amortiguación de los carros.
Aparte de esto, no hay suficiente seguridad en los laterales de la carretera, solo unas barras de metal que hay necesidad de reforzarlas antes que empiece de lleno la temporada lluviosa.
Cuando este diario realizaba el recorrido una llovizna dejó en evidencia que hay partes de la vía que se pueden inundar, debido a la erosión del terreno.
Planificación es la clave. Sobre el tranque que ayer se formó en las vías de las barriadas de acceso a la entrada del tramo en Brisas del Golf, Uribe considera que el problema no es de la organización del tránsito, sino que es una muestra de la “improvisación a la que se ha llegado en la ciudad”, en cuanto al ordenamiento territorial y la falta de planificación.
De acuerdo con el urbanista, las calles que ya existían en estas barriadas no estaban preparadas para recibir el gran volumen de autos que ahora deben transitar por allí, por esto es necesario hacer “rápidamente” un ordenamiento para orientar todas las inversiones que haya en el futuro, para que no empiecen a chocar unas con otras.
De tomar esas previsiones, el cuento sería diferente, según Uribe, porque el ordenamiento redundaría en bajos costos para el Estado, al momento de realizar este tipo de proyectos, porque ahora, habitantes como usuarios tienen que usar todos a la vez las mismas calles.