Washington.- La revocación de la visa del expresidente Ernesto Pérez Balladares "demoró más de lo debido" por la falta de voluntad en altas esferas del Gobierno del presidente Bill Clinton, manifestó ayer un especialista en asuntos internacionales del Partido Republicano en el Congreso.
"Si alguien merece ser felicitado de que finalmente se logró hacer lo justo y lo apropiado en este caso: la cancelación de la visa, fueron el embajador Simón Ferro y los funcionarios consulares de la embajada en Panamá", declaró Roger Noriega, asesor del senador Jesse Helms, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en una entrevista con El Panamá América.
Según Noriega, desde que estalló el escándalo del supuesto tráfico ilícito de visas a ciudadanos chinos, algunos altos funcionarios de los departamentos de Estado y Justicia se opusieron al empleo de medidas dracónianas recomendadas por la embajada en Panamá.
"Sin embargo Ferro y su equipo insistieron en que había pruebas fehacientes de que Pérez Balladares estaba involucrado en una conspiración para vender visas", declaró el asesor de Helms. "Las justificaciones presentadas por Pérez Balladares no fueron convincentes y el embajador y la sección consular hicieron lo que exigía la ley", dijo.
Aunque Ferro, un abogado de Miami activo en el Partido Demócrata, fue nombrado por Clinton, Helms y otros miembros Republicanos del comité han elogiado constantemente la tarea que éste realizó desde que asumió la embajada.
Actualmente el embajador está convaleciente de una operación cardíaca en Cleveland y se dice que Peter Romero, el secretario adjunto de Estado para asuntos hemisféricos en función, pidió su renuncia para antes del 1 de marzo, para darle oportunidad al gobierno del presidente George W. Bush a hacer su propio nombramiento.
Según se supo, un consejo formado por diplomáticos activos y retirados recomendaron al secretario de Estado Colin Powell el nombramiento como embajador en Panamá de Charles Shapiro, un diplomático de carrera de 50 años, que actualmente está a cargo de asuntos cubanos en el Departamento de Estado.
"Esto no quiere decir que Powell aceptará la recomendación", advirtió una fuente, "sin embargo él prefiere nombrar diplomáticos de carrera que aceptar los nombramientos políticos que le llegan de la Casa Blanca.
Noriega, quien tiene la reputación de ser uno de los asesores más familiarizados con temas latinoamericanos del Congreso, reconoce que en ningún momento es fácil para un gobierno rechazar el visado a un jefe de Estado o aún a un exjefe.
"Esto fue especialmente cierto durante el gobierno de Clinton", resaltó. "Por eso debemos estar agradecidos por la entereza que mostraron Ferro y los funcionarios consulares en Panamá ante la cautela de Washington. Cuando vieron que las pruebas fueron incontrovertibles, se la jugaron hasta que el Departamento de Estado tuvo que aflojar".