Washington. Mientras que Panamá celebraba la devolución del Canal con bailes populares, vigilias y música de salsa con estrellas como Rubén Blades, en Estados Unidos el fin del milenio pareció albergar todo tipo de angustias frente a las amenazas de ataques terroristas y el temor de que el efecto 2000 pudiera causar caos en las redes cibernéticas.
Tras las advertencias de la FBI que Seattle, Nueva York y Washington serían los objetivos principales de actos terroristas, el alcalde de Seattle, Paul Schell, canceló la celebración que había sido programada para más de 50,000 personas frente al monumento conocido como la Aguja del Espacio, un legado de la Feria Mundial de 1962.
"El Año Nuevo se ha convertido en un imprecedente e imprevisible y no quisiéramos poner a riesgo a la seguridad pública aún cuando la amenaza fuera remota", sentenció el alcalde cuya fuerza policial fue severamente criticada por la golpiza que se le proporcionó a los que protestaban en la reciente reunión de la Organización Mundial de Comercio.
En tanto, en Washington fueron canceladas dos veladas de gala organizadas por la elite de la capital. Una en el Ronald Reagan Building, el moderno centro donde se realizó la Semana de Panamá hace pocos meses, que esperaba recolectar 1.5 millones de dólares para organizaciones caritativas. Pero en ningún caso se vendieron suficientes entradas.
Puede que el temor de un atentado haya tenido algún impacto, aunque es muy probable que mucha gente prefirió esperar un nuevo siglo en la intimidad de su familia y en la tranquilidad de sus casas que estar sometidos a los estrictos reglamentos de seguridad que entraron en vigor en todas las principales ciudades.
Todo esto contrastó con el espíritu que se recogió de las informaciones provenientes de Panamá.
El despacho de una agencia noticiosa internacional publicada en El Nuevo Herald de Miami proclamaba "Panamá celebra con parranda la entrega del Canal".
Juan Jesús Aznarez, el enviado especial de El País de Madrid destacó "un generalizado orgullo nacionalista".
Pero luego reflexiona: "El renacimiento de la autoestima e identidad nacionales no oculta las preocupaciones de los sectores hacia la izquierda. "Lo importante no es preocuparme si vienen o no vienen