¡Y se levantó el telón! Después de tanta expectativa, el Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá) dio paso a las luminarias del cine de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos para embarcarse en una aventura de más de 56 películas, conversatorios con sus realizadores, foros dictados por expertos en apenas seis días.
La esperada noche que diera inicio al IFF Panamá, fue embarcada con una alfombra roja cargada de luminarias representativas del cine que será exhibido en los próximos días, en el que figuraron estrellas de la pantalla, productores, directores y hasta ministros y funcionarios del Gobierno panameño, principalmente quienes abogaron porque fuera posible este evento en Panamá.
El Teatro Nacional, desde tempano en la tarde, fue recibiendo a personalidades tan relacionadas con el cine como disímiles de esta apreciada disciplina artística.
El ministro de Comercio e Industrias, Ricardo Quijano; la alcaldesa capitalina, Roxana Méndez, y los organizadores del IFF, Pituka Heilbron y Henk Van der Kolk, le abrieron el paso en la antesala del Festival a personalidades artísticas como Harry Lenix (The Matrix Reloaded, Ray), Angus Macfadyen (Bravehear, Saw III y IV), y José Henrique Fonseca, responsable de la creación de Heleno (2011), película brasileña que convocó el interés de tantos en la noche inaugural del IFF.
Ya adentro del Teatro Nacional, fue el momento de los agradecimientos. La alcadesa y el ministro de Comercio e Industrias, principales anfitriones de la fiesta del cine en Panamá, concedieron sendos premios y agradecimientos a Heilbron y Van der Kolk, quienes hilaron la producción del festival desde el mismo génesis.
Posteriormente, llegó el realizador brasileño (Fonseca) quien se postró ante el público a presentar su película en un español complicado, pero orgulloso, en el que después de disculparse por el poco conocimiento del idioma, sorprendió con un agradecimiento sincero y fluido en el idioma que prometió no dominar.
Finalizado el protocolo, las luces del Teatro Nacional se apagaron, y ahí comenzó a narrarse la historia de Heleno de Freitas, héroe nacional del Brasil de la década de los cincuenta, quien con un dominio indiscutible en la cancha de fútbol, su devoción a las mujeres, el licor y el cigarro, se vino a menos y representó a una de las figuras más impetuosas de la historia de los creadores del eterno "jogo bonito".
La historia, narrada en retrospectiva y con una fotografía en blanco y negro que de seguro marcó referencias en la cinematografía brasileña, corresponde a la historia de un apasionado personaje que no supo mezclar lo que él mismo decía que eran sus pasiones: los goles, las curvas de una mujer y los Cádillac.
Finalizada la función, y con una tanda prolongada de aplausos, tanto el realizador como los presentes, estaban seguros de que algo grande acababa de empezar en Panamá y que merecía la atención de todos los posibles en el país: el Primer Festival Internacional de Cine en Panamá.
El evento no terminaba ahí. La inauguración se prologaba a la Cancillería de la República (Casco Antiguo), donde la plaza central del Ministerio de Relaciones Exteriores, a escasos pasos del Teatro Nacional, recibió a los presentes de la inauguración y a otros tantos más, en una celebración en donde una orquesta de salsa, mesoneros complacientes y flashes indiscretos, abrazaron a los agasajados de la inauguración a lo largo de la noche.
Durante el mismo, muchos de los presentes coincidían en que este tipo de propuestas ayudan a mejorar la percepción de la cultura de un país que está ávido por ella, como lo dijo Abner Benaim, director panameño (Chance, Empleadas y Patrones), quien invitó a las personas a participar en el festival no como un compromiso de apoyo, sino como una forma de enriquecer nuestra cultura.
Esto apenas comienza. Pero que no sirva de pretexto para dejarlo para otro día, sino al contrario, para ir a Cinemark del MultiCentro, donde será proyectado medio centenar de representaciones de un mundo al que no estamos para nada acostumbrados de presenciar y que, como todas las cosas buenas en la vida, dura muy poco.