El robo de tapas de alcantarillas en toda la ciudad no termina.
Sectores como la vía Ricardo J. Alfaro, a la altura de la Cervecería Nacional y la avenida Frangipani, a un costado del Estadio Juan Demóstenes Arosemena, en Curundú, son sólo algunos de los puntos en los que los delincuentes han hecho de las suyas.
Esta acción representa un peligro para los conductores, ya que muchos caen en los huecos, provocando accidentes o daños en los vehículos.
Esther Vega, una conductora, asegura que el problema con las tapas de las alcantarillas se agudiza en las noches.
Contó que en varias ocasiones ha estado a punto de caer en los huecos, pues la oscuridad se convierte en su peor enemigo al conducir.
Las desapariciones de las tapas de alcantarillas representan un dolor de cabeza para el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) y la ciudadanía.
Cada tapa le cuesta al Estado alrededor de B/.200.
Aunque no se proporcionaron detalles de los gastos que representa reponer anualmente las tapaderas, existen sanciones para quienes se dediquen a estas párcticas.
La adquisición y venta de material ferroso estatal esta tipificado en el Acuerdo Municipal 66 del 20 de junio de 2005, que impone sanciones por comprar este metal adquirido de forma ilícita.