El impacto del fin de semana largo en Panamá superó las expectativas y surtió sus efectos, pues según estimaciones dejó a la economía cerca de B/ 60 millones.
Los hoteles de Bocas del Toro, Boquete, Volcán, Veraguas y Azuero, registraron una ocupación de 95% al igual que los hostales y pensiones.
Algunos restaurantes y hoteles del interior tuvieron que contratar personal adicional y extender su horario de atención.
De acuerdo con estimaciones de la Asociación Panameña de Hoteles (APATEL), cerca de 400 mil personas viajaron hacia algún punto del país.
Representantes del gremio hotelero señalaron que un factor determinante del éxodo de pasajeros, hacia y desde el interior del país, se debió en parte a la congelación de precios del combustible.