Nación

Filmarán película sobre corrupción en México


La explosión de crímenes relacionados al Narcotráfico, así como los escándalos que involucran a la clase política de México han tomado tal envergadura que al cineasta Martin Scorsese, alguien le sugirió que viniera a estas orillas para comenzar a rodar una de sus películas de los medios turbios, "sin la necesidad de un libreto".
Quizás al igual que en Panamá, ateniéndose sólo a la lectura de los encabezados de los periódicos y a la escucha de los noticieros radiales, el país parece haber entrado en un estado de descomposición política y social.
Por contraste, un recorrido de los barrios céntricos de la capital el Domingo de Ramos, ofrece un cuadro de esparcimiento y reposo urbano. El enorme Zócalo, cercado por el Palacio Nacional, la Catedral y el Ayuntamiento, se parece a un verdadero mercado medieval con bailarines, payasos, grupos de teatro entreteniendo a millares de niños y adultos que continúan acudiendo a la gigantesca plaza estos días de Semana Santa.
También pululan los vendedores de comida, artesanías, tejidos y una infinita variedad de mercancías dignos de la temida globalización desde elefantes de jade de la India, muñecos rusos y cintas electrónicas grabadas en la China, hasta máscaras del estado de Guerrero.
El pasado sábado, la jefa del gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles, proclamó el fin de un exitoso Festival del Centro Histórico con una función del Ballet Nacional de España, ante más de 30,000 personas, un día antes de que este viajara a Panamá.
Una función de jazz cubano unos días antes, colmó la histórica plaza con otra multitud que ovacionó a Company Segundo, Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Eliades Ochoa y los otros músicos que conformaron la cinta Buena Vista Social Club de Wim Wnders y Ry Cooder.
En ambas noches, la jefa de gobierno, una ex-diputada del PRD que heredó el cargo de Cuahtemoc Cárdenas, cuando éste dirigente de las izquierdas se postuló a la candidatura presidencial, recibió una estruendosa ovación, a diferencia de otros líderes políticos que evitan presentaciones espontáneas ante el público por temor de ser abucheados.
A pocas cuadras del bullicioso Zócalo está el Museo Franz Mayer, famoso por su colección de arte colonial Iberoamericano en cuyos jardines se dan cita madres con sus bebés en un ambiente que fielmente refleja un monasterio del Siglo XVII, aunque el edificio es el antiguo hospital de mujeres construido un siglo después.
No obstante, el incremento de la delincuencia y la corrupción policial son la otra cara de la misma moneda mexicana. Día tras día, los crímenes como la guerra abierta entre el cartel de Arellano Félix y elementos del gobierno federal, la huelga universitaria y el perenne enfrentamiento con la guerrilla en Chiapas desplazan la información sobre el tema de mayor actualidad, la campaña para la elección presidencial del próximo 2 de julio, que promete ser la más reñida de la reciente historia mexicana.
El presidente Ernesto Zedillo, quien asumió la candidatura del PRI en 1994, tras el asesinato de Donaldo Colosio, reconoce el enorme cambio político que ha experimentado su país y que aquellos tiempos en que el PRI siempre iba por delante pasaron a la historia.
Más aún, la mayoría del público asocia la corrupción con la impunidad que brindaba hasta ahora el régimen incombustible del PRI, en el poder desde hace casi 70 años, lo que le ha colocado al principal candidato opositor, Vicente Fox, del Partido de Acción Nacional (PAN), un ex-gerente de la Coca-Cola, casi a la par del portaestandarte del PRI, Francisco Labastida.
Esta crítica la recoge René Delgado, el director del influyente matutino Reforma en su columna semanal, en la que arremete contra el equipo de gobierno de Zedillo bajo el titular "El no poder".
Si a lo largo del sexenio, el poder se vino descentralizando entre viejas y nuevas instancias, pero sin gobernar la transición, ahora, al final del sexenio, el poder se viene fragmentando en el más absoluto desorden, escribe.
Delgado sostiene que el candidato que se lee el triunfo electoral tiene que tomar en cuenta esa herencia zedillista: la falta de gobernabilidad.
El problema es de estructura señala. A la conquista del voto, tendrá que seguir la conquista del poder que, en buena medida, consistirá en reparar el tramado de este sobre la base de fortalecer la vida institucional que ahora se ve tan lastimada.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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