Nación

Fiscal sin apoyo para Defensoría


La fiscal Maruquel Castroverde aseguró ayer que no cuenta con la bendición de la procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez, para ocupar el cargo de Defensor del Pueblo, negando que sea una de los candidatos señalados como "ungidos".
Ayer sustentaron sus propuestas ante la Comisión de Derechos Humanos el docente Roberto Alexis Perlaza, la abogada Maruquel Castroverde y el ingeniero eléctrico Eduardo Oses Gutiérrez.
Alexis Perlaza afirmó que trabajará en conjunto con los ministerio de Educación y Familia, a fin de establecer mecanismos de control y fiscalización que logren cambios positivos.
Por su parte, Antonio Sinisterra, padre de Ligia, siente su muerte como un acto inconcebible, aún desconcertado y con lágrimas en sus ojos, no encuentra la forma de entender lo que sucedió, y pidió conocer las responsabilidades en el hecho que le cegó la vida a su hija, el 31 de enero en horas de la noche cuando regresaba de la celebración de Don Bosco.

Era una mujer contradictoria, grandiosa, de un gran corazón pero con mucha convicción y fe, así la describió un amigo de la familia.
"Dios tiene una razón para ella, consuelo y resignación", dijo este compañero de Ligia, quien la conoció hace 18 años.
Destacó que sus amigos de la Universidad sabían lo valiosa que era como ser humano.
Más que esto, Ligia formaba parte de un grupo de oración cristiana, luego de la dura batalla que enfrentó con la pérdida de William, su pequeño de tan sólo 7 años, quien falleció a causa de un problema cardíaco.
Para quienes la conocieron, esta joven mujer llevó una faceta de su vida, de madre abnegada, como guardián de su pequeño William en el hospital donde lo vio padecer.
Pese a las contradicciones de la vida, esta dificultad la llevó a seguir con fe y hacia adelante.
Miembro de la comunidad parroquial de Villa Guadalupe, sus compañeras de oración dijeron seguir su camino en la fe, guardando su memoria que hoy queda en el recuerdo de la opinión pública.
Este domingo le ofrecerán como era tradición un arroz con pollo y dulce, en recuerdo a su memoria.

Tras la muerte de su pequeño hijo William, Ligia Elena continuó un camino en la búsqueda del cristianismo, así fue que junto a su madre decidió participar de las festividades del santo de los jóvenes y niños Don Bosco.
No era su más fiel feligrés, ni devota, pero buscaba el amor de San Juan Bosco.
Sus milagros y sus bendiciones se habían convertido en una esperanza para una mujer de comunidad, que aún estando desempleada seguía hacia adelante con su hijo Gabriel, pese a las adversidades.

 
Este 31 de enero, no pudo más que ofrecer ese amor cristiano, y dejar su alma, su vida, en una misión inesperada.
Tras su fallecimiento las autoridades investigativas y los peritos forenses de balística de la Policía Técnica Judicial, tratan de esclarecer el hecho que dejó sin vida a una mujer que estaba en la búsqueda de su fortalecimiento espiritual.


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220289
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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