El fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, aseguró que los hallazgos de restos humanos en el antiguo cuartel de Los Pumas de Tocumen fue un logro de funcionarios de ese despacho y de detectives de la Policía Técnica Judicial y no del perro Eagle, como se ha querido hacer ver.
En una nota hecha pública ayer, Herrera señala que fueron los funcionarios antes mencionados, con referencias aportadas por testigos a través de la Iglesia Católica, los que lograron exhumar restos casi completos de cadáveres que fueron enterrados en un lugar denominado Motor Pool.
Agrega que localizadas las tumbas con ayuda de Medicatura Forense se extrajeron los restos de dos personas en diciembre de 1999 y luego al final de ese mismo año se logró realizar otra cantidad de hallazgos.
Alega que fue posterior a estos hechos fue cuando se produjo la aparición del perro Eagle, con el que se trabajó en este lugar y en otros puntos del país.
Añade que luego Eagle encontró algunos restos óseos en el área del Motor Pool y esporádicamente otros trazos de restos humanos en excavaciones en las que participaron equipos de antropólogos.
Con relación a la Comisión de la Verdad, el fiscal destaca que ésta fue creada en el año del 2001 y el perro Eagle llegó a Panamá por primera vez en julio de ese mismo año.
El Ministerio Público mantiene una investigación por supuesta plantación de restos óseos por parte de Sandy Anderson, entrenadora de Eagle. En esta investigación también se incluyó al presidente de la Comisión de la Verdad, Alberto Almanza, por los presuntos delitos de estafa y peculado.
Sin embargo, a pesar de estas acusaciones la Comisión de la Verdad ha realizado una serie de búsqueda con perros del equipo K-9 de la Policía de Florida.