Se pagó más de B/. 3 mil en cheques, los cuales fueron autorizados por Ruby Moscoso, Plinio Granda y Katia Pérez de Gracia, todos miembros de la fundación.
Posteriormente, esos cheques eran transferidos a la cuenta bancaria de Ruby Moscoso, pues a las enfermeras se les pagaba finalmente en efectivo.
En algunos cheques se anotaba "pago a secretaria".
La Contraloría determinó que los pagos fueron indebidos, ya que los servicios eran gastos personales de la familia Moscoso Young.