Nación

Formación especializada para servicio especial de frontera

Según Mirones, hay que comprender que las necesidades en la frontera, no son las mismas que en la ciudad.


LA INSEGURIDAD en la frontera colombo-panameña, como consecuencia del encarnizado conflicto armado existente en el vecino sudamericano de Panamá, siempre ha sido "la piedra en el zapato" de quienes se han sucedido en el liderazgo de los organismos de seguridad nacionales.
La llegada de un nuevo director a la Policía Nacional (PN) y la aplicación del difundido Plan Integral de Seguridad, generan nuevas expectativas sobre el rumbo a seguir en esta parte del territorio panameño.
A pocos días de asumir la dirección de la PN, Rolando Mirones visitó, la pasada semana, la fronteriza provincia de Darién y a los agentes encargados de custodiar esta zona. Luego de ese encuentro, dio a conocer a este medio, los ejes a seguir en este punto geográfico.
Indicó que antes la policía fronteriza formaba parte de los servicios especiales de la PN, hoy no es así, según Mirones, para "potenciar el servicio especial de protección de fronteras".
"Potenciar", explica, consiste en ofrecer una formación especializada a quienes han seguido una vocación diferente a los demás miembros de la Policía Nacional y equiparlos, de cuánto sea necesario, para mantener la seguridad del país.
El general jubilado Rubén Darío Paredes, celebra los nuevos planes para esta rama de la PN, pues sostiene que el servicio policial y el de guardafronteras son "diametralmente diferentes".
Es que Paredes lleva tiempo sosteniendo la necesidad de acatar el mandato constitucional, que separar la policía de frontera de los otros componentes de la Fuerza Pública. Para el militar, crear un "brazo táctico", que custodie las fronteras, es la solución para evitar "toda injerencia extraña" en territorio panameño.
Paredes asegura que los presidentes desde 1990, ignoraron la Constitución y subordinaron a la policía fronteriza al organigrama de la PN, sin otorgarle su carácter de organización táctica y militar. "Hay que hablar las cosas como son", agrega.
Sobre la opción de "militarizar" a este brazo policial, Mirones asegura que no se trata de "etiquetar", sino de comprender que las necesidades en la frontera, no son las mismas que en la ciudad.
De ahí, que la preparación física, psicológica y el armamento requerido, no pueden ser iguales.
"Ponerle la etiqueta a algo nos hace sentir más seguros", asegura Mirones. Paredes, por su parte, asegura que lo militar evoca "recuerdos fantasmagóricos y el síndrome del noriegato", pero que las preocupaciones pueden disiparse si por ley se establece el límite en las acciones del brazo táctico en la frontera. Agrega que el tema debe formar parte de una discusión nacional.
En el territorio común con Costa Rica, el reto es preservar los regímenes migratorio y económico, pero al otro lado del país las situaciones son extremas, asegura Mirones.
El director de la PN asegura que un hombre entrenado "para caminar por la ciudad" no puede hacer lo mismo en la selva, en donde las condiciones naturales son difíciles y en ocasiones hay hasta que cazar el alimento.
El no regresar a su hogar en prolongados períodos de tiempo, estar siempre alerta y desplazarse "por una selva absolutamente silenciosa" esperando ser atacados por personas con formación y armamento militar, son indicativos para Mirones de que se necesita preparación y equiparación necesaria.
El nuevo director de la PN asegura que Panamá no es un objetivo para la guerrilla colombiana, pero que la necesidad de éste y otros grupos de abastecerse motiva su incursión en territorio panameño, usando la fuerza.


(última de dos entregas)


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202666
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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